Malú tiene el culo gordo

Posted on October 24, 2011

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Siempre digo que la belleza se justifica por sí misma. O sea, una cosa (o una persona) que sea bella, no necesita ser nada más. No tiene que ser útil. No tiene que ser nada.

El viernes fui al concierto de Malú en los Teatros del Canal. Malú es bella y, por tanto, no hay que exigirle nada más. Eso pensaba yo pero, oh sorpresa, se le notan los años -como a mí, claro- y ahora tiene el culo gordo. Sigue siendo bella, eso no creo que lo discuta nadie, pero su belleza ya no justifica los 42 euros que costaba la entrada (sí, 42, a mí también me costó creerlo).

En un momento del concierto, ella misma dijo que estaba a punto de echarse a llorar porque -la verdad- todo sonaba fatal. Supongo que mucha gente no se da cuenta, pero si has tocado o te gusta la música, son cosas que notas.

Malú podría haberse echado a llorar. También podría haber pensado que ya no tiene edad para ir dejándose la vida por los escenarios. Que no tiene que demostrar nada porque ya lo ha demostrado todo.

En vez de eso, Malú -con toda una carrera intachable a su espalda, con un buen gusto musical del que muchos debieran aprender- le echó un par y sacó una voz capaz de tapar todos los fallos de sonido, imprecisiones de los técnicos y efectos del tiempo en su anatomía.

Nos gusta pensar que siempre tendremos las habilidades, las capacidades, las “ventajas competitivas” que tenemos ahora. Y no es así. Nos las vamos dejando por el camino, como el pelo y los amigos.

Pero, en vez de echarnos a llorar (que es el camino fácil), lo que tenemos que hacer es echarle un par, como Malú, y sacar lo mejor que llevemos dentro para esconder lo que hemos perdido.

Sí, 42 euros por ver a Malú. Y valió la pena.

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