SÓLO ERA UN MENDIGO

Posted on April 17, 2011

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Me pide un cigarro a la puerta de El Corte Inglés de Arapiles. Le digo que hace ocho años que no fumo y me mira incrédulo. “A mí es que fumar me gusta, otros vicios no tengo, ni alcohol, ni drogas, ni de eso, pero fumar sí, fumar me relaja”.

En un rato me hace un resumen de su vida y de la vida. Es un mendigo. Eso dice él. Dice que no le importa pedir pero, al poco, confiesa que está “un poco enfermo de pedir. O sea, estoy enfermo, nada grave, pero ya son veinte años de pedir y estoy cansado”. Su enfermedad, dice, es que le tiembla la mano por la mañana, pero es de tantas cosas que le dieron en el psiquiátrico, según él.

“A veces te encuentras con buena gente, que te da un cigarro o algo. Pero también a veces hay gente mala”. Veinte años dan para todo.

Te cuenta su historia a brochazos, entre incoherencias. Te pregunta lo mismo un montón de veces. “O sea que ocho años sin fumar? Jo, yo no puedo, a mí es que fumar me gusta”. Vas descubriendo que tiene un hermano, que vive con su madre (mamá, la llama), que piden en tres sitios distintos según el día, que estudió y que hubo una época en la que le iba bien…

Me dice que tenga cuidado con el coche. Él no sabe conducir, nunca ha aprendido. No le gustan los coches. Me repite que tenga cuidado. “O sea, que sabes conducirlo? Yo nunca he sabido”, insiste.

Sus dos obsesiones son el tabaco y el sexo. Se autodefine como “bisexual”, aunque reconoce que es virgen. “Nunca he estado con una mujer. Cuando trabajaba podría haberme ido con alguna, de pago digo, pero no lo hice. Pero me hago mis manuelas. Tengo el record de España de manuelas, nadie se hace tantas como yo”.

Su vida parece tan fea y arrugada como su chaleco. Sólo tiene tres años más que yo y parece mi tío –el mayor de ellos-. Tiene la cara simpática y el gesto adulador, como el bicho ese de El Señor de los Anillos. De hecho, si lo piensas, tiene un gran parecido con él en más de un sentido.

Me voy sin preguntarle su nombre porque, quién quiere saberlo? Sólo es un mendigo. Le digo que es tarde, que se vaya a casa y me dice que sí, que ya se va. No es más que un mendigo, pero supongo que, como mínimo, se merecía un post.

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