DEPRISA, DEPRISA

Posted on June 22, 2011

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No, no voy a hablar de cine, aunque si no la has visto, te la recomiendo. Voy a hablar de prisas y pausas.

Cuando era pequeño, me encantaba levantarme casi de noche y bajar con mi padre a “revisar” el coche. Así comenzaban las vacaciones. Mirábamos el agua de la batería, el líquido de frenos, el aceite… Luego salíamos y tardábamos ocho horas en hacer cuatrocientos kilómetros.

Daba igual, no había prisa. Nos conocíamos cada pueblo por el que pasábamos. Cada bar. Paramos aquí?, preguntaba mi madre. No, que aquí la última vez el café estaba malísimo. El tiempo que tardábamos era lo de menos. Porque el viaje en sí, ya eran vacaciones.

No estoy en contra de las autovías ni de las autopistas, ni de las baterías sin mantenimiento. Creo que son buenas. Lo que no me gusta tanto es que tengamos prisa SIEMPRE. Hay que tener prisa A VECES. Pero no te puede faltar un rato para charlar con un amigo. No puedes agobiarte por “perder el tiempo”. Pararte a ver un edificio que te guste. Sentarte en un banco y ver la vida pasar.

Hemos creado una sociedad en que lo importante es no tener tiempo. No poder quedar nunca con tus amigos. No tener tiempo para tu familia. Decir “llevo dos meses que quiero llamar a … para preguntarle qué tal le va”.

Así, el periodismo de calidad deja paso a Twitter (soy tuitero), la comida casera a McDonald’s (no pasa un mes sin que vaya), la sonrisa del camarero a la indiferencia.

Espero que nunca me falte un rato para tomarme un vino con Jorge en La Mucca y charlar con los camareros, con Patricia, con “El Peli”, que me cuenten su vida, sus inquietudes. A ellos nunca les falta una sonrisa sincera.

Espero que nunca me falte tiempo para dedicarle a Sergio, a Moni, a Albán y a todo el equipo de Mundo Cooperante, que siempre encuentre un hueco para ayudar a mejorar un poquito la vida de algunos.

Espero encontrar unas horas para luchar por una educación mejor con Franco, con Jary, Manu, Oscar, María y todo el equipo de YPD.

Espero vivir muchas cenas con Alonso, diciéndonos el uno al otro que nos han engañado, que no era esto lo que queríamos. O con Pita y Hugo, para hablar de literatura, de música, de lo mal que está todo.

Espero tener siempre un momento para reírme con Gustavo, Ismael y Arturo, mis compañeros de viaje en esta etapa de mi vida, charlar en Santinno y atar la mañana con la tarde a golpe de agua con gas.

Espero que en mi agenda quede siempre un hueco para “bajar” una botella de Absum con Caro, Toni, Fede, Tomás, David y Gonzalo. O para contarle mi vida a Quique y que me espabile a bofetadas, como hace siempre.

Y, por supuesto, que nunca deje de recordar buenos tiempos con Álvaro, Darwin, Natxo y todo “areniense” que quiera sumarse a la causa.

Deprisa, deprisa. Pero con tiempo para lo que de verdad merece la pena.

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