ADAPTARSE A LOS TIEMPOS

Posted on July 2, 2011

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Mi abuela era farmacéutica. Dicho así, puede sonar sencillo. Pero que una toledana, en el siglo XIX, lograra una titulación superior y, encima, en ciencias, es algo excepcional. De hecho, en su promoción eran una veintena de mujeres. Durante años se siguieron juntando para celebrar lo que, sin duda, era un gran éxito. Cuando mi abuela murió, a principios de los 70, los ordenadores personales no existían, ni Internet, ni la Wikipedia, ni los teléfonos móviles…

Mi hijo tiene ocho años. Es un nativo digital. Le encanta leer libros, pero también jugar con la consola, navegar por Internet, ver Gormittis en realidad aumentada y escribir lo que él denomina “cuentos” en mi blackberry.

Mi abuela vivía en un mundo completamente diferente al nuestro, completamente diferente al de mi hijo. Completamente? No. Hay algo en los mundos de los dos que permanece prácticamente inalterado: la enseñanza.

Mi hijo, como mi abuela, se sienta cada día en su pupitre. Mi hijo, como mi abuela, hace los deberes en un cuaderno con un lápiz. Mi hijo, como mi abuela, tiene un montón de libros para llevarse a casa cada día.

Es tan absurdo como circular con un coche de caballos por Madrid.

Los problemas de la educación son muchos. Pero, a mi juicio, se resumen en uno: adaptarse a los tiempos.

Un profesor debe plantear retos de conocimiento a los alumnos, animarlos a buscar las respuestas y utilizar la tecnología como palanca. No limitarse a darles un libro, pedirles que lo memoricen y examinarlos. La memoria ya no es la clave, porque tenemos la información literalmente en la palma de la mano. La clave es el razonamiento, buscar porqués y analizar causas y consecuencias. Afortunadamente, la tecnología hoy nos permite hacerlo.

Habrá quien diga que no se puede, porque es caro. Pues bien, si cogemos todo el gasto de cada niño en libros, cuadernos, lápices, bolis, etc. y lo invertimos en comprarles un portátil, a mí me salen las cuentas –un portátil no se tira al acabar el año…-.

No sé si esa es la solución, pero estoy convencido de que sería un gran paso. Y, en todo caso, mejor que la “segregación” propuesta por la Comunidad de Madrid.

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