Vacaciones monoparentales (4): a la playa

Posted on August 1, 2011

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A ver, si vas a Marbella, tarde o temprano toca playa. Más bien tarde, en este caso, porque entre los que trasnochan, los que se quedan viendo películas y otras idiosincrasias, antes de la una no llegamos nunca.

Da igual, porque a la playa sólo se puede ir cuando eres joven, con los colegas y a dormir la mona. Cualquier otro planteamiento es erróneo.

“Con una novia”, dirá el típico listo. Con una novia, entre idas y venidas al chiringuito, darle crema, báñate conmigo porfa (justo cuando no te apetece) y la tensión de no mancharla de arena, no haces más que sufrir. Y encima te toca llevarle la hamaca y dejar la tuya, porque con las dos, más el bolso (de ella), más la botella de agua (que por extraños motivos fìsicos no cabe en un bolso tamaño trailer de doce ejes), más las revistas del corazón (también de ella, tampoco caben)… En fin, que dices que tú prefieres la arena a la hamaca. Y ella encima te suelta “huy, pues no lo entiendo, con lo cómoda que se está en la hamaca”.

“Con los niños”. Otro imbécil. Súmale a todo lo anterior un colchón hinchado (se supone que lo deshinchas después de usarlo, pero nunca se desinfla en todo el verano, otro misterio), más dos mochilas con juguetes que no se van a usar (aun así, uno se pierde siempre) y más botellas de agua. Has intentado hacer un castillo de arena con un tapón de fontvella como única herramienta???? Playa + niños = aaaaarrrrrgggghhhh!!!!

No, no. Créeme. Vas con tus colegas a la playa con veinte años y qué te llevas? La toalla. Y eso, si no se te olvida. No te llevas ni tabaco porque no le queda a nadie. Y qué haces? Te tumbas, te sobas y, cuando te despiertas, si te da la gana te bañas y si no, no. Eso es vida!!!

Ahora no. Ahora todo el tiempo tienes que estar haciendo cosas. El tío que inventó el juego este de las palas en la playa era gilipollas. Sabes cuántas veces te puedes agachar a recoger la pelotita con un niño de ocho años? Y nunca te puedes bañar cuando te apetece. Te pasas todas las vacaciones escuchando “papá, te bañas conmigo?”. Y te bañas, claro, porque ya sabes que lo va a estar repitiendo hasta que te metas.

Menos mal que en seguida hay que subirse a comer. “Papá esta tarde volvemos a la playa?”. No hijo, esta tarde mejor nos quedamos en la piscina, vale?”.

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