MONOPARENTALES EN AGOSTO…

Posted on August 21, 2011

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Ser monoparental en agosto es chungo. Porque, claro, sales. Y sales mal, porque no sabes salir. Y sales como si se fuera a acabar el mundo. Y mientes. Mientes más que bebes. Y eso es mucho mentir, creedme.

La primera mentira es “hoy nada de salir. Sólo me tomo dos tintos de verano”. Empiezas bien, esa es la verdad. Un tinto de verano. Pero como hace un calor que te cagas y el Papa está en la tele tomándose su chato también, pues no te dura. Y te tomas otro. Así que, en veinte minutos te has bebido lo que se suponía que te ibas a beber en toda la noche.

La siguiente mentira es “Hoy nada de dejarme liar, que siempre me lían”. Que es verdad, pero es mentira. O sea, que si no te dejas liar, no te lían. Que si cuando dicen “vamos a (pon aquí el nombre de tu bar de cabecera)”, tú te vas a casa, no pasa nada. Pero te dejas liar, porque -qué coño- te apetece que te líen. Así que te dices a ti mismo “bueno, si de todas formas tengo que cenar algo”, y te lías tú solito. Y lo sabes, porque jamás en tu puñetera vida has salido de ese bar y te has ido a casa, siempre has salido tostado y siempre has seguido. Todos tenemos un bar de esos (por lo menos) y todos caemos siempre.

Después vuelves a mentir. “Hoy nada de mezclar”. Pero la verdad es que el tinto de verano empalaga y siempre encuentras una buena excusa. “Es que aquí es de ese que viene ya hecho, eso es un asco”. Y como todos han pedido ribeiro, pues ribeiro ha de ser. Y cae una botella. Y otra. Y otra.

A estas alturas, ya llega la siguiente mentira. “Hoy nada de líos raros”. Pero, una vez más, no eres tú, son otros”. Y, sin comerlo ni beberlo (en fin, ya me entendéis), te encuentras dándole palique a la hermana “poco femenina”, mientras tu amigo le tira los trastos a la hemana “femenina”. Encima, resulta ser policía y de las bordes. Tienes suerte y se piran. Te dices a ti mismo y le dices a tu amigo “ni una más”, pero es otra mentira, ya verás.

Es el momento de “hoy nada de copas”. Como el Atleti. Pero te grita Pep Guardiola desde el banquillo y, no sabes cómo, te las llevas todas.

A ver que alguien me explique este misterio. Cómo es posible que entre un grupo de gente en un garito, que NADIE pida nada y que acabes con una copa en la mano??? Y siempre es algo que tú no bebes… “Pero quién me ha pedido ron con cocacola, si no me gusta??!!”. Entiéndeme bien: NADIE lo ha pedido. Pero te lo bebes, claro. Y otro. Y otro. Y por muchas copas que te tomes, nunca es la misma y nunca es lo que tú bebes… (Momento filosófico en el que tú, con una copa en la mano y en precario equilibrio te preguntas a ti mismo: pero yo qué bebo???).

Empiezas a notarlo “in the air tonight”. Te conviertes un poco en Darth Vader… “Siento una presencia”. Es él, sí. Bueno, no él, su espíritu. Y trae una nueva mentira. “Hoy nada de Sergio Ramos”. Pero la haces. Tú o alguien cerca. Ya llevas puesto “Eau de borrachuzo” para toda la noche. Es un aroma que tiene la propiedad de repeler a cualquier tía que tengas en un radio de un kilómetro (o más). Lo cual es bueno, por otro lado. Es lo único que no va a ser mentira. “Hoy nada de ligar”. Como si tuvieses la más mínima opción…

A partir de ahí, la noche se vuelve borrosa. Tienes retazos, imágenes, una caricatura de una tía en tu bolsillo (quién coño es esta????)… Lo bueno de las nuevas tecnologías es que ayudan a reconstruir los hechos. El Whatsapp es una fuente inagotable de información. Primera labor del “día siguiente”: repasarlo, borrar todos los chats y localizar y eliminar extraños nombres añadidos durante la noche, que no eres capaz de ubicar (gisella?????). Por suerte, en Facebook no hay rastro: ni fotos ni amigos agregados. Ya sabes más o menos lo que hiciste y no hay nada irreparable.

“Hoy nada de venirse la peña a dormir a casa” también resulta ser mentira. Por qué siempre tienes que despertarte con dos mastuerzos roncando en el sofá? Nunca es como en las películas: ese amanecer con una desconocida en la cama. Siempre son los mismos, en el mismo sofá. Los dejas dormir, porque total, no ibas a ser capaz de despertarlos.

Y comienzas el día con una nueva mentira, claro, como mandan los cánones. “Hoy nada de salir, hoy en casita”.

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