DOMINGO MONOPARENTAL

Posted on October 17, 2011

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O sea, de libro. Vamos, que si quieres saber los topicazos del domingo monoparental, podrías haberte venido conmigo ayer y los hubieras tenido todos ahí, en vivo y en directo.

Amaneces temprano. Lo preparas todo a la espera de que se despierte. Siempre lo hace en el momento menos oportuno, claro. Es decir, si un domingo te viene bien que se despierte tarde, lo hace temprano. Y viceversa. Se despierta cuando estás en la ducha. O, peor aún, cuando estás cagando, que es algo que todos hacemos y de lo que no te avergüenzas, pero tampoco te apetece que te corten tu momento all-bran con una entrada triunfal, mano en la entrepierna, al grito de “me hago pis, me hago pis”…

El desayuno es el tradicional. Lo pide, hace que se sienta bien. Se me ocurrió contarle una vez que mi padre y yo los domingos desayunábamos pan con aceite. Pones aceite en un plato y mojas pan. No el aceite encima del pan… Pues, como es lógico, le hizo gracia y ahora lo desayunamos todos los domingos. Ignoro si a mi padre le sentaba tan mal como a mí al cabo de la media hora.

De ahí, a que juegue al tenis. Tienes unos cincuenta minutos para revisar el correo –además de monoparental, empresario…, lo tengo todo-, hacer un par de llamadas, darle al whatsapp y escuchar cualquier cosa que no sea El Pescao, que es la música de moda este mes –a ver, me encanta El Pescao, pero todo tiene un límite, no sé si me explico-.

Sales del tenis y le dices que si quiere conducir un poco. Otra de esas cosas que hacías de pequeño con tu padre y ahora las haces con él, sólo para que disfrute tanto como tú cuando lo recuerde con su hijo.

Corriendo, quedando mal con la gente –no os quedáis un rato?, comemos juntos?- llegas al santo de tu madre. Que yo la quiero mucho, pero tampoco creo que sea para celebrar llamarte Margarita, digo yo. Si ella misma odia su nombre… Llegas tarde, porque como no se entera de nada, ha quedado con tus hermanos y sus hermanas a la una –pasarán más de mil años, muchos más y seguirá sin enterarse de que el niño sale a la una de tenis-. Total que haces un “show-up”, que es aparecer y desaparecer. De hecho, según entramos por la puerta mi madre dice que va a pagar. No estoy muy convencido de caerle del todo bien…

Como eres un monoparental supercreativo, dónde te vas a comer? En efecto, al Vips. Toma ya! El niño se acaba comiendo las croquetas y dejándose la hamburguesa. Por supuesto, a mitad de la comida decide que tiene que hacer caca y como no he hecho caso a Rosa, tengo –una vez más- que “crear” un asiento de papel higiénico. A la vuelta, te toca dar cuenta de los restos de carne roída y lo que es peor, la tortita revenida con la nata derretida y flotando en sirope de chocolate. Hoy, como cada día le da por una cosa, se toma dos vasos de leche con la comida, en vez de agua. En fin.

Como todo topicazo es poco, armado de valor te vas a (redoble de tambor) el parque de atracciones!!! Con dos… No entiendo cómo te dejan conducir al salir de ese sitio, si estás peor que en el Wild Thing a las tres de la mañana. Como no vas preparado, en la primera montaña rusa te empapas y ya vas con el culo mojado toda la tarde.

Para rematarlo, como ha sido poco, una vuelta por el teleférico (el bonoparques, ese gran amigo del monoparental!). Ida y vuelta sin bajar, por supuesto, rodeado de guiris y de otros monoparentales armados con sus propios bonoparques (hacemos pandilla y todo).

Al final terminas ayudándole a hacer los deberes, a las ocho menos cuarto, en el coche, esperando a que baje su madre a recogerlo.

Si queréis hacer un plan monoparental original para la semana que viene… creo que no soy vuestro hombre.

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