EL PESCAO, LOS STONES Y FITO

Posted on November 17, 2011

0


En los últimos dos días, he tenido la oportunidad de ver a El Pescao en Joy, la película que Scorsese les hizo a los Stones (Shine a Light) y el dvd del concierto de Fito en el Palacio de los Deportes (29 y 30 de 2007).

Voy a intentar escribir un solo post, pero tengo la impresión de que podría escribir unos cien… Tres formas de entender la música muy diferentes. Las tres de éxito –cada una en su medida-. Las tres muy respetables.

Empezaré por Fito, porque es el último que he visto. Aunque también lo he visto en el Palacio y casi en fin de año. Pero en la gira siguiente. Fito toca para sí mismo. Como mucho, toca para sí y para Carlos Raya. A uno le da la impresión de que quiere tocar bien, quiere sonar bien. El público es un complemento imprescindible, pero sólo eso. Fito toca por la satisfacción de tocar. Porque le gusta el rock&roll. Porque le gusta la música. Mira más a la banda que al público y más a los trastes de su imitación de Stratocaster que a la banda. Sólo de tarde en tarde crea esa “conexión” tan difícil y tan especial de la que habla Keith Richards (“connection, I just can’t make no connection”).

Richards, Jagger, Watts y Woods son otra historia. Jagger canta básicamente para el público. Es un profesional, sabe que la gente ha pagado su entrada y les da lo que esperan: un show impecable. Richards y Woods tocan para sí mismos y el uno para el otro. Tocan para reírse y para pasarlo bien. Tocan por les gusta y porque les divierte. Tocan porque hay modelos en la primera fila, en la zona vip, así que se pasan todo el concierto regalándoles púas (por cierto, me parece lo más cool del mundo, algo que sólo los Stones pueden hacer: púas con su logo, qué grandes por dios!!!! Los Stones son tan grandes, que los escribes en minúsculas y el corrector del Word te lo pone en mayúsculas). Se divierten porque son dos cachondos que se lo pasan bien en cualquier sitio. Y Watts… bueno, Watts podría estar igualmente apretando tuercas en una línea de montaje. Es su curro, lo hace y se pira. Y de paso, disfruta un ratito con sus colegas.

El Pescao es otro rollo. A El Pescao le gusta la música, le gusta el reggae, el rock&roll, el dance, el punk y, por supuesto, el pop. Toca porque se lo pasa como un enano y hace que se lo pase bien todo el mundo. Se ríe de sí mismo y de todos y si tiene que hacer el ridículo detrás de la batería o disfrazándose, lo hace con gracia y sin cortarse un pelo. Sonríe y le brillan los ojillos y se le nota que disfruta de verdad. Si vas a ver a El Pescao, tienes que ser muy rancio para no pasarlo bien. Para él la música es un hobby y lo disfruta con sus amigos y con todos los que van a verlo. Cuando da las gracias, se le nota que es de corazón. Y, como a los buenos colegas, le cuesta irse. Se queda ahí, hasta el final, alargando el momento. No va de estrella del rock, ni de supermúsico. Va de David, de El Pescao. Podría ser ese compañero de clase con el que te bebías los litros de cerveza en el Parque del Oeste.

Algunos me criticaran por semejante mezcla. Me da igual. Sólo quería comentar que hay muchas formas diferentes de disfrutar de tu vida y de tu trabajo. Aquí hay unas cuantas. No me digas que no encuentras la tuya…

Posted in: Uncategorized