GASEOSA Y HUMO

Posted on December 9, 2011

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Cuando era pequeño, en mi casa comíamos con gaseosa. La gaseosa venía en unas botellas que antes eran lo más normal del mundo y ahora venden en las tiendas. Unas con unos tapones que parece que se están abrochando las botas de esquí.

Al abrirlas, la primera vez, sonaba un ruido tipo pffffssss y subían un montón de burbujas. Parecía que se iba a salir entera. Duraba apenas un instante. Luego volvía la tranquilidad. De hecho, si no fuera por esos tapones, a los pocos minutos, la gaseosa se quedaba sin gas, sin vida. Y una gaseosa sin gas es de las cosas menos apetecibles que hay.

En las fiestas familiares, vaciábamos la botella y le pedíamos a mi padre que la llenara con el humo del cigarro que se fumaba a los postres. Nos quedábamos alelados mirando las figuras que dibujaba a contraluz. Sólo era humo, pero nos fascinaba.

Y yo me pregunto, en un día como hoy, con la movida del euro, con nuestro equipo de 4Education (www.4education.es) trabajando a tope en la elaboración de artículos para tres medios de comunicación diferentes, con la preparación de la investidura de Rajoy… por qué me he acordado yo hoy de la gaseosa y del humo?

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