Madrid 6.30

Posted on December 19, 2011

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A eso de las seis y media de la mañana, la ciudad -como un niño a la espera de la llegada de los reyes magos- parece dormida, pero ya ha despertado. Bajo la cubierta de legañas y café revenido, el metro lleva a su destino al futuro working class hero, sin él saberlo, sin saberlo nadie.

Inmigrantes y los que no, se mezclan con penosas imitaciones de bolsos de carolina herrera. Es lunes y casi navidad, pero a estas horas, tanto daría que fuese febrero, salvo para quien se afana sobre los textos de la próxima oposición, consciente de que no llega, que no le dará tiempo.

En el intercambiador de moncloa, primo cateto de heathrow, languidecen las porras como adolescentes feas a las que nunca llamará nadie el viernes por la tarde. Empieza la semana para algunos. Acaba para otros. Para muchos, es sólo un día más.

Diarios deportivos y gratuitos luchan por hacerse con un hueco en las papeleras. Ganan los que no cuestan, porque son más fáciles de tirar.

A estas horas, Madrid es menos madrileña que nunca y, en cierta forma, más cosmopolita o, por lo menos, más variada.

Los ricos aún duermen mientras los pobres intentan salir adelante a duras penas y dan gracias por tener que madrugar, porque esta semana otro amigo suyo ha guardado el despertador. A golpe de tartera y abono transportes, van dando esquinazo a la epidemia que asfixia poco a poco, como una boa cruel e insaciable.

Empieza la semana o termina. Cada uno con su trocito de esperanza en forma de billete de lotería o de perspectivas de nuevo amor. Cada uno con su trocito de sueño, con un futuro dibujado a lápiz, con la vista puesta en el año nuevo, que sólo puede ser mejor.

Madrid despierta como una prostituta vieja, cansada y resignada, helada, con una esperanza vana puesta en algo que nunca llegará y la mano en la cartera, suya o de otros, para robar o evitar ser robada, café demasiado caliente mezclado con churros fríos.

Quién sabe qué traerá la nueva semana. Quién sabe qué traerá el nuevo año.

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