NAVIDAD MONOPARENTAL (I): MI REINO POR UN LEXATIN!

Posted on December 27, 2011

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La navidad empieza como cualquier otra. Besos, abrazos, exclamaciones de alegría… Casi se te saltan las lágrimas, de tanta emoción que ves. Te entran ganas de sacar la cámara y grabarlo mientras le dice a la Wii y a la PlayStation cuánto las ha echado de menos. A ti, ni caso, claro.

Pero tampoco te importa mucho, porque todavía estás un poco aturdido por los gritos del patio del colegio cuando has ido a recogerlo. Y, además, estás demasiado preocupado preguntándote si el dolor del brazo es producto de una angina de pecho o de haberte luxado el hombro al coger su mochila. Qué demonios lleva un niño de ocho años en la mochila? Un muerto? Los Gormitti a tamaño natural???

Ah, no, perdón. Que los Gormitti ya están pasè. Ahora manda inazuma eleven, que son como los oliver y benji de toda la vida de dios, pero modo siglo veintiuno. He tenido ocasión de ver unos tres minutos de un capítulo y creo que el daño cerebral es irreversible.

Esta época del año es la peor para tener un hijo de ocho años. Sí, sí, ya me sé el rollo: lo bonito que es celebrarlo con él, lo que se disfruta… Ya. Y yo me lo creo. Eso sería así si nos dejasen darle un lexatin de vez en cuando. O sea, si un niño de esa edad, ya de normal es como para atacarle los nervios a cualquiera, con la navidad es la locura.

Luego está lo de la carta. Que dice que pasa de escribirla, que papá noel ya sabe lo que quiere. Y tú: “ya hijo, pero tiene que llevarle regalos a un montón de niños, a ver si se le va a olvidar”. Y él dale que te pego que pasa de escribirla. Le he dicho que le mande un sms a ver si cuela, pero nada.

Menos mal que me queda el catálogo de juguetes del el corte inglés. Bueno, este año, como estamos en crisis, le he dado el de hipercor, que siempre algo te ahorras. Se lo pones delante, le das un lápiz y le dices: hala bonito, señala lo que quieras pedirle a papá noel. Como lo marca todo, luego le puedes decir, “mira, lo señalaste”. Te pone cara de póquer pero se tiene que aguantar.

Eso sí, hay que reconocer que lo de ponerle los regalos por la noche es genial. Y verle abrirlos. El mío estaba tan flipao que abrió el primero y se olvidó de los demás. Y venga a decir “pues no me ha traído la 3ds…”. En fin, ya digo que están para hacerles una tortilla de barbitúricos.

Luego viene el tema de las reuniones familiares… pero bueno, ese lo dejo para el siguiente post.

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