VIVIR DE SUEÑOS

Posted on January 3, 2012

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El último día del año, sale el sol a despedirse. Es un día radiante y el Retiro parece lleno de vida, como si la primavera hubiese cambiado un turno con el invierno. Las familias pasean, las gitanas venden ramitas de romero a los extranjeros despistados y el corte inglés de imitación y pirateo bulle por un paseo marítimo igual de falso.

Las barcas están amarradas, hoy no se caerá nadie a un lago que brilla como si lo hubiesen pasado por el photoshop. En los columpios, un padre juega a perseguir a sus hijos mientras ella lo mira con una sonrisa tierna en la cara que sólo puede tener un significado. Tarde o temprano, uno de los niños se caerá y llorará, pero se le pasará en seguida, porque es navidad y en navidad sólo pasan cosas buenas.

Un poco más allá, en medio de una intersección, Javi Javichi hace su número. No es un gran acróbata, ni un gran malabarista. Pero es un gran showman. Los niños se ríen al ver reírse a sus padres. Tiene gracia hasta para pedir. Esto en un teatro os costaría veinte euros, dice. Tal vez tenga razón. Gracias por dejarme vivir de mi sueño, suspira.

Vivir de sueños. Qué bonito. Lo siento por esa gente que tiene siempre con los pies en la tierra, que sólo piensa en lo que es posible. Esas personas que nunca en su vida se han dicho: por qué no?

Vivir de sueños es vivir. Es sonreír sólo porque ha salido el sol, porque hoy hay una posibilidad de que esos sueños se hagan realidad. Es pensar: hoy es el día. Es pensar: hoy lo consigo.

Vivir de sueños es reírte de todo, no tomarte nada en serio, porque nada es tan serio que merezca la pena. Vivir de sueños es dar un paseo por el Retiro con gente que llevas dentro y disfrutar cada segundo. Es ver el sol a través de las hojas de un árbol, beber agua de una fuente, disfrutar de la sonrisa de los niños al jugar con algo que no debería ser un juguete, pero que da igual que se estropee porque esa sonrisa vale mucho más que cualquier cosa material.

Vivir de sueños es aprovechar lo que tienes, por pequeño que sea, porque lo pequeño siempre es lo mejor. Y no echar de menos nada. Vivir de sueños es crear tu propio teatro en la calle y que no se mueva un alma en los cincuenta y cinco minutos que dura tu espectáculo.

Vivir de sueños es vender dvd´s piratas para tener una vida mejor. Es dar una bolsa de palomitas a un niño y ver cómo se las come. Es sacar lo mejor de ti mismo y ofrecerlo a los demás. A veces, a cambio de algo. A veces, simplemente porque sí.

A Javi Javichi le cabe el sueño en una caja, un poco desconchada por las esquinas, en la que guarda un mando a distancia para pilotar aviones y sus aperos de artista callejero mientras piensa en Guy Lalibertè.

Se queda atrás el Retiro, como el año, como se quedará el invierno en unos meses. Y, en cada uno de sus rincones, vive un sueño que mañana se hará realidad.

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