AYER SE ME OLVIDÓ EL ABRIGO

Posted on January 11, 2012

0


Ya sabéis que soy gilipollas desde pequeñito, así que no hay que sorprenderse de las cosas que hago a veces. Recuerdo la vuelta al cole después de navidad: todos los años se me olvidaba algo; que si un libro, que si el boli, que si el chándal para gimnasia.

Ayer, como era mi vuelta al cole después de las navidades, se me olvidó el abrigo. Que dicho así, no parece importante, pero si te digo que el termómetro marcaba tres grados al salir de casa, la perspectiva cambia.

Bajé con un vecino en el ascensor y me dice: “qué veraniego vas, no?”. Él iba con su abrigo, su bufanda, dos jerséis… O sea, lo que lleva una persona normal un diez de enero en Madrid.

La verdad es que me di cuenta de que se me olvidaba según me metía en el ascensor. Y podría haber vuelto, pero pensé: total, si luego no me lo pongo nunca. Pero se me olvidó algo más: tenía que ir al registro mercantil a perder el tiempo.

Te imaginas el careto de la gente al ver a un tío paseándose por toda la Castellana (que por algo es un Paseo) como si estuviéramos en mayo? Y tú aquí, claro, haciéndote el chulito como si no hiciera frío.

Pero me he dado cuenta de que, cuanto menos te abrigas, menos frío tienes. De hecho, no ayer no pasé frío en absoluto. Y hoy tampoco he sacado el abrigo y no lo he echado de menos…

A ver si va a ser que no hace tanto frío como nos pensamos, o que en realidad abrigarse no es tan importante. Que la clave está en lo que piensas, más que en lo que sientes…

Posted in: Uncategorized