REFLEXIONES DE UNA NOCHE ABSTEMIA

Posted on January 20, 2012

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Con esto de que uno es de pueblo y que hay más controles de alcoholemia que series de detectives en televisión, cuando “bajo a Madrid” (que es como lo decimos los de las afueras) me da por el rollo abstemio.

Pero, claro, no todo el mundo va del mismo palo y un viernes a eso de las res de la mañana, te sientes como el Atleti entre el Barça y el Madrid: con muchas copas de menos.

Y te da por pensar (porque puedes. Que los demás no están para eso). Y te surgen reflexiones. Y eso es malo, que se empieza así y se acaba leyendo libros.

La primera es obvia: joder, así voy yo cuando bebo?. Pues sí, claro. O qué te creías.

La siguiente es: cuántas copas se ha tomado ya este?. Para esto existe un modelo matemático de cálculo:

-menos de tres copas – habla de fútbol con vehemencia

-entre tres y cinco copas – te dice que eres su mejor amigo

-entre cinco y ocho copas – te abraza y te besa en la cara

-entre ocho y diez copas – te mete mano e intenta besarte en la boca (mañana lo negará)

-más de diez copas – intenta besar en la boca a otro pensando que eres tú

Un rato después, piensas: cuándo va a dejar de gritarme y escupirme en la cara? Espera un cuarto de hora y se lo soltarás directamente.

Casi inmediatamente viene la clásica: cuántas veces le voy a tener que explicar que ya me lo ha repetido diez veces? También se lo dirás.

Ya sólo tienes cuerpo para dos reflexiones más. La primera: qué coño pinto yo aquí con lo tarde que es? (Respuesta: nada). La segunda: hago mal si los dejo aquí con el pedo que llevan? (Respuesta: si les quitas las llaves del coche, no. Y además verás el susto que se llevan mañana cuando no se acuerden de que las tienes tú).

Así que te piras a casa, esquivando besos, achuchones y meteduras de mano. Y al llegar dices. Joder, no vuelvo a beber en mi vida… mientras te preparas un gintonic.

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