TENEMOS UN PROBLEMA (Una novela por entregas del siglo XXI) #2

Posted on March 21, 2012

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En el avión, el ambiente estaba más que animado. Según entraba por la puerta, Maraña observó cómo Peláez le atizaba un sonoro sopapo a un morito que se había levantado del asiento.

Se sienten, coño, como dijo aquel gran héroe español!!! – gritaba Peláez, que era un zumbao.

Maraña meneó la cabeza y se dijo que no merecía la pena. Que ese marrón se lo regalaba a su sucesor.

Como pasaba siempre en esa época del año, el avión estaba atestado. Aprovechado al máximo. Desde una de las ventanillas vio a los de la empresa del catering recogiendo un montón de comida del suelo y volviéndola a poner en las bandejas como si tal cosa. No necesitó escuchar la conversación para saber lo que ambos operarios decían: hala qué putada, se nos ha caído todo; ni puto caso, vuelve a ponerlo en las bandejas, total, pa una panda de negros de mierda, que comen truños de cabra en su puto pueblo…

Ve lo que le decía, mi comandante? Esta persona de color no cabe.

Frente a Maraña, un hombre de más de dos metros de alto intentaba en vano encajarse en uno de los asientos, pese a los esfuerzos –no muy delicados, por cierto- de los agentes de la benemérita.

Qué pasa aquí? –Maraña no pudo dejar de sentir una cierta satisfacción al percatarse del efecto que la voz de un comandante de la Guardia Civil provoca en el resto de los humanos.

Sus órdenes, mi comandante. Este negro, que no cabe –Maraña volvió a taladrar con la mirada al autor del comentario.

Cómo que no cabe?
Que no cabe, mi comandante. Que es más largo que el camino de santiago a la pata coja, aquí el subsahariano –Maraña pasó por alto el retintín del epíteto.
Cómo no va a caber?
Mírelo usté mismo, mi comandante.

Maraña tuvo que rendirse ante la evidencia. No cabía. No iban a ser capaces de meter a ese hombre en aquel avión ni tumbado en el pasillo.

Mecagoentó –refunfuñó. Llevadlo al cuartelillo y me lo guardáis en un calabozo.
Pero, mi comandante, está en la lista.
Bueno, ya haremos el papeleo luego. Hay que joderse. Va a ser un follón…
Y si lo hacemos desaparecer? –de Peláez no se podía esperar otro comentario.
No me toques los cojones, Peláez, que me queda una semana. Coge a este individuo y me lo guardas en el calabozo o te vas a revisar todos los camiones que pasen por la aduana.
Sus órdenes, mi comandante. Yo era sólo por ayudarle a usté y que no tenga que hacer papeleo.

Qué tal, comandante?
Qué tal, comandante?–Risas. Maraña y el piloto del avión se conocían desde hacía años. Era la típica relación buena para los dos y no hacía falta explicar demasiado: ambos podían hacerse la vida imposible el uno al otro, así que era mejor para todos llevarse bien.
Qué pasa?
Este, que no cabe. Me lo llevo al calabozo.
Amos, no jodas. Me vas a hacer cambiar todo el parte de vuelo? Que juega el Atleti, coño, y quiero que me dé tiempo a verlo! –Maraña pensó durante un par de segundos.
Hala, pírate. A tus efectos, este ha llegado a Tenerife. Pero a ver cómo consigues que allí te firmen la lista.
Eso déjamelo a mí. Que no voy a tener problemas. Qué quieres que te traiga de despedida?
Lo de siempre, no te preocupes.
Anda que no te vamos a echar de menos.
No será para tanto.
Ya verás, pondrán a cualquier capullo en tu puesto, de esos que todo tiene que ser según las ordenanzas.
Bueno, me apuesto lo que quieras a que te haces con él.

Los dos hombres se rieron, se despidieron y Maraña bajó del avión un par de metros detrás del negro. Joder, qué largo es, el cabrón.

(Una nueva entrega cada miércoles y viernes, salvo que se me pire, que puede pasar…)