SOLEDAD

Posted on April 7, 2012

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Llevaba la soledad en los ojos y la cara maquillada de sonrisa. Sólo de tarde en tarde se le asomaba un ramalazo de cansancio al alféizar de las cejas.

Se había casado pronto, demasiado pronto. Pero es lo que pasa cuando te enamoras hasta las trancas y te crees más lista que tus padres. Y piensa en ellos y en cuántas cosas se le quedaron en el tintero de la inmadurez.

A veces sonríe, como un sol tímido en una tarde de enero, entre nubarrones y frío. En una ocasión llegó a pensar en sí misma, pero se le pasó en seguida.

Recoge despacio la ropa sucia del cuarto de su hijo. Hace mucho que tiró la toalla también con lo del orden. Luego, el de la hija. Como si siguiera la cronología de sus nacimientos. Le hubiera gustado tanto tener uno más… O dos.

Tanto tiempo perdido. O no, quién sabe. Después de todo, quién es ella para quejarse? No le falta de nada. Sólo alguien a quien abrazarse por la noche, cuando la invaden el miedo y la melancolía.

Eso es lo único que no le gusta. Lo único que odia. Dormir sola. Ahí, tumbada en la cama, acurrucada en el borde, como siempre, se le viene el mundo encima. Echa de menos. Echa de menos a demasiada gente.

Por la mañana, consigue levantarse a base de cabezonería o, tal vez, de mera rutina. Y cuando se mira en el espejo, se ve mayor, aburrida, sin interés. Como el cuadro que hay junto a la Gioconda, ese que no mira nadie a pesar de las hordas de japonenes que se pelean a codazos por hacer una foto a la sonrisa más enigmática del mundo. Qué triste destino llegar al Louvre para que nadie te haga caso.

Sale a trabajar, como cada día. A aguantar las mismas tonterías, las mismas tareas, al mismo compañero pesado que sigue tirándole los trastos como lo ha hecho durante la última década.

Mientras camina hacia la parada del autobús piensa en Tarifa, en crepes, en tantos sueños abandonados en la gasolinera de la autovía. Y se dice que sólo eran tonterías de juventud, insensateces.

Y el domingo, cuando vaya a comer a casa de su madre, sabe que escuchará la misma pregunta de siempre. Qué tal estás Sol? Y no acaba de estar segura de si su respuesta será la misma.