AQUI NO HAY QUIEN MUERA

Posted on April 12, 2012

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La vida en un nicho es chunga. O sea, la vida no; la muerte… Bueno, tú ya me entiendes.

Yo siempre quise un nicho de esquina, porque están más ventilados. Y total, frío, lo que se dice frío, hace tiempo que no paso. No sé si me explico.

El caso es que es chungo pasarte los días en un nicho, pero la verdad es que ya casi me había acostumbrado a que los arañas de los hijos del de debajo me roben las flores del búcaro. Que les da igual que sean de plástico, ellos se las llevan.

Yo creo que los nichos deberían hacerlos con ventana, para podernos asomar de vez en cuando. Y que nos pongan algo dentro, joé. Una fotito, el escudo del Atleti… No digo yo como los faraones, que eso era un exceso, pero tunearlo un poco, no?

Ahora me tengo que cambiar. Que hay que fastidiarse (por no decir otra palabra). Ya que me había acostumbrado… Me van a hacer la reducción de restos. Que a mí me suena a eso que hace bruno oteyza con el aceto balsámico, pero bueno.

Yo, por mí, mira casi que me lleven a un punto limpio y me dejen ahí, no? Podrían hacer un cubo nuevo, tipo azul celeste o algo así y echarnos a todos. Sería como corporación dermoestética, pero a lo planta de oportunidades de el corte inglés: me mola este fémur… dónde estará la pareja?

El problema es la familia, como siempre. Que les parece como una falta de respeto no tenerte ahí metidito en una urna. Que no te creas que me hace ilusión eso a mí. Yo preferiría que me tiraran por ahí. Pero en fin, ahora ellos mandan.

A veces me da por pensar si estaría mejor en un panteón de esos con jardín y todo el rollo. Pero luego pienso que seguro que me tocaría aguantar al cipoto de mi primo manolo, que no lo soporto porque es tontoloscojones. Así que, mejor aquí en mi nicho, que ya decían los de mecano que hay menos bichos. Que a mí tampoco me molestan, la verdad, para lo que me queda de alimento, que lo aprovechen. Por lo menos, me siento útil.

En fin, que te dicen que la vida acaba cuando te mueres, pero de eso nada. Al final, las mismas miserias pero encima encerrado con un montón de desconocidos. Y cuando te acostumbras, te reducen. Total, que aquí no hay quien muera…