TENEMOS UN PROBLEMA (Una novela por entregas del siglo XXI) #7 y #8

Posted on April 13, 2012

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Casi agradeció que llegara la hora de levantarse. Apagó el despertador antes de que sonara, como llevaba haciendo décadas. Nunca había necesitado una alarma para despertarse.

Llegó al despacho como cada mañana, con el café bebido y tres ducados entre pecho y espalda. Le daba vueltas al negro. No sabía qué hacer con él. Pasó por el calabozo a echar un vistazo. El tipo seguía tan tranquilo, mirando al techo. Se acercó a la capilla y saludó al capellán.

Ave maría purísima, monseñor.
Ave maría purísima, mi comandante. Qué te trae por aquí?
Estaba pensando que deberíamos llevarnos al masai hoy mismo.
Y eso?
Ahí metido en el calabozo no me puede traer más que problemas.
Y no será qué te da pena?
Qué pena ni qué hostias? Usted perdone –el cura hizo un gesto con la mano para que no se preocupara.
Pues nos lo llevamos.
Pues si le parece, cuando acabe la misa nos vamos.
Perfecto. Si te quieres quedar a la misa, necesito un monaguillo…
Pues espere que le mando a Peláez –ambos sonrieron.

Maraña salió de la sacristía mientras el sacerdote lo miraba con cara de sorna.

* * * * *

A Maraña le gustaba el campo. Siempre le había gustado. Disfrutó del paisaje mientras conducía. Al final, el negro se sentó en el asiento del copiloto, porque en la parte de atrás tampoco cabía. El cura se sentaba detrás de él.

Sólo por joder –bueno, y porque le gustaban-, puso un cedé de marchas militares.

No jodas, Pepe –protestó el cura.
Coño, que aprenda aquí el pariente un poco de folclore español.
Pues ponle música sacra, no te joroba.

El inmigrante, al cabo de un rato, empezó a llevar el ritmo con los pies y las manos mientras miraba el paisaje.

Mira, monseñor, si al final le va a gustar –se regodeó el guardia civil. El fraile se rió y a base de gestos consiguió preguntarle al masai si le gustaba la música y él dijo que sí.

Para aquí, Pepe, que a este lo conozco. El cura se bajó del coche. Desde lejos, una vez más, Maraña pudo imaginar la conversación. Mira, tenemos a un masai que necesita un trabajo. Es que yo aquí no puedo meter a nadie más. Hombre, ni siquiera por la comida y la cama? No, en serio, me sobra gente. Si fuera dentro de unos meses, a lo mejor. Pero ahora… Bueno, pues nada. Gracias de todos modos.

El religioso volvió con cara de circunstancias.

Habrá que probar en otro sitio…