QUÊ GRAN PÊRDIDA!

Posted on May 12, 2012

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Ayer cogí el autobús, que es algo que hago de cuando en vez si bajo a Madrid (que es como lo decimos los del extrarradio), para recordar los usos y costumbres de la villa y corte.

Y me encontré tirada en el suelo una tarjeta del club día.

Qué mal rollo, no? Qué puuuuuñeta. O sea, ahora que tenías todos esos papelitos con descuentos… Ya no puedes atascar la cola preguntándole a la cajera y este sirve? Que tú estás detrás, mirando cómo la otra caja va a toda leche, y te dan ganas de comprarle a la señora todos los descuentos caducados sólo para que te deje pasar.

Pero eso es por dentro, claro. Porque tú por fuera estás impasible, como si no tuvieras prisa ni nada, volcando tu ira en twitter, que para eso se inventó.
Lo peor del asunto es que la mujer se vuelve a guardar los cupones caducados. Pero para qué???? Piensa viajar en el tiempo para aprovecharlos??? Seguro que lo haría si pudiera. Se montaría en el delorian y le daría al generador de pluto para volver al día en que pudiera usarlos.

Luego me dio por pensar que el drama podría ser aún peor. O sea, podría haberlo perdido no la buena mujer, sino… su marido!!! Horror, el pobre seguro que a estas alturas se ha tirado por la ventana. Te imaginas la matraca???

Además, a quien le haya pasado, le está bien empleado. O sea, los señores de día se curraron uno de los inventos más espantosos de la historia de la humanidad: en vez de una tarjeta tan grande como las de crédito, una mucho más pequeña que (atención, pausa valorativa)… se mete en el llavero!!! Si la hubieras llevado ahí, no la hubieras perdido. Te está bien empleado.

Aunque no deja de ser triste. Son cosas que nadie quiere perder, que nadie debería perder. Grandes pérdidas de la sociedad actual. Julio César perdió a Cleopatra (o tal vez fue Marco Antonio, tira de wikipedia si te pica la curiosidad). Ni comparación con perder la tarjeta del club día.