RENTABILIDAD MONOPARENTAL

Posted on May 12, 2012

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Aunque algunos no se hayan enterado y otros se hayan enterado pero no se lo crean, sí: estamos en crisis. Así que, estamos todos como locos mirando si lo que hacemos es rentable. Vamos a mercadona porque es más barato -ahora sabemos que no en todo-, compramos la ropa en las rebajas de zara y las gambas del aperitivo son un cuento que contaremos a nuestros nietos.

Pero qué pasa con el amor? Aquí nadie se plantea si es rentable, no? Ya, ya. Ahora me saldrá el listillo de turno –una vez más, aunque en esta ocasión lo más probable es que sea una listilla- diciendo que el amor no va de pensar, va de piel y de sentimientos. Y una mierda.

A ver, poco a poco. Están los comienzos. Que son geniales, románticos, estupendos… Pero te cuestan una pasta. Porque sales a cenar y vas a hoteles con encanto –qué coj… es un hotel con encanto?, uno en el que hay fantasmas como en las películas de Scooby doo?-, compras botellas de champagne –los cutres compran carta nevada- y un montón de cosas más. Así que, claramente esa etapa es cualquier cosa menos rentable.

Luego está la fase de la estabilidad. Es la mejor desde el punto de vista de la rentabilidad. Si antes cada uno vivía en un piso, ahora vivís juntos –te ahorras un alquiler o alquilas una de las casas si las dos son en propiedad (del banco, claro)-. Ya no sales tanto y puedes pegar la gorra en vacaciones en el apartamento de los padres de uno de los dos –o de ambos-. Pero todo eso es pan para hoy y hambre para mañana. Así que, a corto, es rentable; pero a largo, es un verdadero desastre. Como un plan de pensiones.

Y, finalmente, llega la fase de las discusiones y el mal rollo. Cuando se nos rompe el amor de tanto usarlo. Que es un verdadero desastre económico –normalmente más para una de las partes, pero ese es otro tema-. Hay que volver a alquilar un piso porque necesito mi espacio, sales más (con los amigos), bebes más y, de pronto, no te parece tan absurdo fundir cien euros en una entrada para el fútbol. Esa no sólo no es rentable, sino que es la ruina.

O sea, que el amor no es rentable en absoluto.

Y la monoparentalidad o monoparentalismo?

Mmmmm. La parte mala es que soportas todos los gastos tú solito. Pero no tienes que pagar el foie que cuesta un pastizal y a ti te gusta menos que el de la tapa negra (con mermelada de fresa y todo, para hacerte el gourmet). Y no tienes que fingir que te gusta el dom perignon más que el txakolí. Y no hay cremas extrañas carísimas por ahí. Y, qué carallo, de cuando en vez te atizas un kebab por tres euros y medio para cenar (lo mismo que ir al Pan de Lujo, sabes no?).

Pagas tú la luz, pero la usas tú. Y te la dejas encendida si te sale de los… No hay nadie que diga apaga el pasillo. Pagas el agua y el gas, pero no te das baños de dos horas. Y, si te los das, qué coño, son para ti. En vacaciones, sigues pegando la gorra. Y, como el cumpleaños del niño lo celebra con su madre, te ahorras las invitaciones.

Total, que desde un punto de vista de rentabilidad, el monoparentalismo o monoparentalidad está claramente en break even. Mientras que el amor es poco menos que invertir en acciones de tu banco favorito…

PD: lo sé lo sé. Dos posts hoy, pero es que este se lo había prometido a alguien a quien no puedo fallar…