SENTAR LA CABEZA

Posted on May 15, 2012

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Creo que ya voy teniendo una edad como para sentar la cabeza, no? Al menos, eso dice la mamma. Así que, lo he intentado. Lo juro, me he esforzado.

Pero, claro, como nunca lo había hecho, no sabía cómo hacerlo. Mi primera opción fue ponerme de rodillas y apoyar la cabeza en el sofá. Pero me resultaba asaz incómodo y además me traía a la memoria momentos de mi vida laboral que prefiero sepultar en lo más profundo de mi ser, a lo thriller psicológico de los ochenta.

Después probé a hacer el pino y apoyar lo que viene siendo la sesera en el asiento. Pero tampoco funcionaba, porque desde pequeño tengo una extraña paranoia con lo de que se me suba la sangre a la cabeza, que por los avisos que recibí a lo largo de mi infancia, debe de ser malísimo, aunque no conozco caso alguno de fallecimiento por esta causa.

Luego comencé a pensar que eso de sentar la cabeza no deja de ser una cosa un poco como desagradable, no? O sea, ahí estás tú poniendo la cabeza donde vete a saber cuántos culos (y de qué calaña) se habrán detenido. No sé, veo lagunas.

Pero, de repente, se me iluminó la mente: los que sientan la cabeza, piensan con el culo! Eso explica gran parte de los males de este mundo, claro. Por eso hay tanta gente seria que sólo tiene ideas de mierda.

Así que, al final, he decidido que no voy a sentar la cabeza. Que si no tengo sitio en este mundo, me crearé otro que me guste más. Uno en el que las cabezas no se sienten y los culos no piensen.

Pero, claro, voy teniendo una edad, como ya he dicho, y puede que todo esto no sea más que un desvarío provocado por los años y la falta (continuada) de sueño. O no.