DEUDAS DE SONRISAS

Posted on June 13, 2012

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A veces, ves a una persona mal, triste. Y le ofreces un hombro para llorar y una oreja para escuchar, porque tampoco puedes ofrecer otra cosa. Y te quedas pensando cómo estará. Cómo pasará esa noche.

Y al día siguiente la vuelves a ver. Y la miras a los ojos. Y le preguntas qué tal está y te responde que cansada. Y le dices que eso no es lo que estabas preguntando. Y hay un silencio.

Y luego, unas horas después, ves que está haciendo algo que le gusta. Y la miras y te mira y sonríe. Sólo es un instante. Pero te hace sentir bien. Y te saca una sonrisa.

Y, en algún momento, otra persona también lo está pasando mal. Y un amigo se levanta y le da un abrazo, porque no hay mucho más que hacer. Y te sientes bien otra vez, sólo por ver la escena y por sentirte afortunado de que gente así ande por tu vida.

Y, sin saber cómo, acabas soltando la carcajada, porque el que está mal -al que deberías estar haciendo sonreír tú- es quien saca su broma más absurda, su canto de gallina pisoteada y es capaz de alegrar a todos.

Y llegas a casa, cansado y harto. Y recuerdas lo que ha pasado hoy. Y ves que, pese a todo, la gente sigue sacando una sonrisa y sonríes otra vez. Y te dan ganas de gritarles que son grandes, que les debes por lo menos tres sonrisas.

Y, sentado, mirando cómo cae el sol despacio, haces lo único que puedes hacer: escribir un post sólo para darles las gracias. A una, por sonreír. A otro, por darle un abrazo a quien lo necesitaba. Y al tercero, por hacerte reír pese a todo.

Y te sientes afortunado haber vivido este día tan malo y tan lleno de sonrisas.