VACACIONES MONOPARENTALES: CAMPAMENTO!

Posted on July 2, 2012

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El primer día de campamento siempre es el peor. Para todos. Y eso que se va a El Pardo diez horas… Si se marchase a Canadá un mes, no sé qué sería esto. Aunque a lo mejor era más sencillo, vaya usted a saber.

El caso es que te levantas como cualquier lunes: con sueño y cabreado. A quién se le ocurre poner la final de la eurocopa el día anterior? Pero eres un tío apañao, no? O sea, lo dejaste todo preparado anoche. Total, la mochila con unas chanclas, una toalla y un bañador para que se cambie si quiere…

A eso de las 7.40 ya estás listo. Y te dices: eres un crack, hasta te sobran cinco minutos. Vas a despertarlo. Cuántas veces se le puede llegar a decir a un niño que se levante antes de que haga caso? Te queda poca paciencia, pero para que vaya contento el primer día, te aguantas.

Como no ha dormido nada, tarda todavía más de lo normal en vestirse. Que no te explicas cómo puede llevar unas siete horas para ponerse un bañador y una camiseta…

Menos mal que él es más sensato que tú y te ayuda a ser mejor padre. Eso sí, de puro churro. Al coger las chanclas, comenta: mira papá, la crema del sol, te acuerdas cuando la llevaba al campamento? Y tú disimulas, por supuesto: pues si te la quieres llevar este año también, la metemos en la mochila.

No es lo único que se va al campamento a última hora: un muñeco roñoso de la guerra de las galaxias al que le faltan las manos (por qué le cogen tanto cariño a cosas tan estúpidas??? Bueno, como los adultos, la verdad…); y cuatro libros, por si me apetece leer, dice (no se puede llevar uno, no, tienen que ser cuatro).

De repente, te suelta: y el desayuno? Y tú piensas joder, el desayuno!, como el niño aquel al que se le olvidaban los donuts. Pero sigues disimulando. Te lo he guardado en la mochila. Y qué es? Sorpresa, ya lo verás cuando acabes el tenis. Anda, ve a lavarte los dientes. Y aprovechas para meter de cualquier manera lo primero que pillas (un amplio abanico de posibilidades que abarca desde triskis, siempre un alimento de lo más equilibrado; hasta una lata de fabada, por qué no?). En esos momentos de búsqueda frenética, siempre debes tener algo muy claro: si va en un tetra brik, sirve (sólo procura evitar el tomate frito, si eres de los que lo compran en ese formato).

Al final sales de casa desempedrando (un clásico de la mamma) y llegas con la hora pegada al culo. Cuando lo dejas ahí, con esa panda de monitores con pinta de macarras de barrio, te da pena y te preguntas si no serás un mal padre. Pero cuando vuelves a recogerlo, todas tus dudas se disipan. Los que parecían matones de película de scorsesse te miran como si estuvieran a punto de echarse a llorar. Aguantar a esa cuadrilla durante diez horas tiene que ser muy duro.

Vas un poco antes, porque es el primer día y lo primero que te suelta es qué haces aquí tan pronto. Descastado… Como se ha bañado poco en todo el día, te toca esperar a que se vuelva a bañar. Sin saber cómo, acabas sujetando un polo (de helado, hacia abajo para que no te gotee), con tu camisa de manga larga mientras todos te miran con cara de pitorreo, porque saben que sabes que eres un pringao.

El día acaba (tras pasar ooootra vez por la piscina, esta vez la de casa) sin cenar (porque está tan agotado que se deja todo lo que has preparado) y contigo terminando el trabajo a las tres de la mañana (con una parada a eso de la medianoche para cenar y escribir el post).

Y mañana, más.