TENEMOS UN PROBLEMA (Una novela por entregas del siglo XXI) #24

Posted on July 6, 2012

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A la espera de que se terminase de construir el polideportivo municipal Sisebuto Altramuz, el equipo de baloncesto creado por el alcalde homónimo se preparaba para entrenar en el patio de cemento del instituto de enseñanza secundaria Gloria Fuertes.

Mira la cara que llevan estos, se decía José Vicente Maraña. Los jugadores del nuevo Pandero de la Frontera Basket Club –en inglés, siguiendo el criterio del edil, quien afirmaba que era mucho más apropiado para jugar la Euroliga el día que se clasificaran, que sería ese mismo año- miraban con cara de asombro las instalaciones, ajenos a los intentos de su nuevo patrón por animarlos.

A ver, a ver, que nadie se me asuste, que esto es sólo provisional para la pretemporada. Estamos construyendo una ciudad deportiva con los últimos adelantos técnicos, un ejemplo para todos los clubes de basket del mundo.
Y lo dice así, tan tranquilo el tío, se mofaba Maraña. Mientras, el alcalde enseñaba los planos en su teléfono móvil de última generación. Mirad, mirad, en tresdé.
Los jugadores se pasaban incrédulos el aparato, sin hacer ni puñetero caso a las imágenes que mostraba con tanto orgullo su dueño.
Menudo carrerón que llevamos, comentaba uno de los jugadores. Yo, mientras cobremos, como si hay que jugar en un sembrao, que ya estaba harto de que nos debieran dinero, se consolaba otro.
José Vicente!, gritaba el alcalde. Ven pacá que te presento a los jugadores. José Vicente Maraña, ex comandante de la guardia civil, sólo había visto baloncesto aquella vez que en las olimpiadas España perdió la final contra el dream team de Estados Unidos. Su cuñado le soltaba nombres que él ni conocía y los aderezaba con pinceladas de su palmarés.
Mira, este es Víctor Baños, que ha ganado la liga tres veces con el Estudiantes. Encantado, pero fue con el Joventut. Bueno eso. Y este es Andoni Socarrat, un crack que se querían llevar a la NBA, pero lo hemos rescatado para que se quede aquí, en su tierra. Pero si yo soy de la Pobla de Farnals…

Y así, uno por uno. Pero te das cuenta, no cuñao? Maraña lo miró con cara de no entender. No me digas que no te das cuenta? No echas nada en falta? Pues no, la verdad. Aparte de unas canastas a la altura adecuada. No, joder, Pepe, no des por culo! Otro gesto de incomprensión por parte del aludido disparó la ira del alcalde canastero. Coño, no ves que nos falta un negro? No tenemos un puto negro. Ya me dirás tú qué equipo que se precie no tiene uno. Y por qué no lo fichas? Pues eso iba a hacer, pero verás… Sisebuto Altramuz, alcalde de Pandero de la Frontera, se llevó con discreción al marido de su hermana cogido del brazo, mirando hacia todos lados y susurrándole al oído. Verás, Pepe, las cosas no van muy bien en el pueblo. Ya sabes que hay una crisis que te cagas y pese a mi excelente gestión, basada en una contención de gastos extrema y la potenciación de nuestros recursos naturales (en este punto, el gesto de impaciencia de su interlocutor, que dejaba bien claro que no estaba dispuesto a tragarse su rollo electoralista, hizo que se detuviese en su perorata y se centrase)… Bueno, el caso es que (pausa), el caso es que (otra pausa)… Vamos, José Vicente, que a ti no te puedo engañar, que nos hemos quedado sin presupuesto para contratar a la estrella de nuestro equipo. La mierda de la construcción de la ciudad deportiva de los cojones se ha comido todo lo que teníamos.
Pero cómo vas a construir una ciudad deportiva –Maraña remarcó ambas palabras- en un pueblo, imbécil?
Oye, sin faltar, que soy el hermano de tu mujer y la autoridad de la localidad. Tú aquí no mandas nada, te recuerdo.
No te cabrees, joder. Pero si es que vas a construir un pabellón más grande que todo el pueblo… Tú estás como una cabra.
No me seas antiguo, Pepe, coño. Se emite deuda o lo que sea. El caso es sacar a este pueblo del ostracismo al que nos ha condenado la sempiterna laxitud de los dirigentes locales.
Pero tú te has oído? Yo creo que te mareas con tus propias palabras. Te has hecho algún análisis últimamente? Porque yo creo que le echas algo al café del desayuno… El alcalde se encogió de hombros. Bueno, Pepe, pero de lo del negro…