MI CALLE

Posted on July 11, 2012

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Mi calle, que es normalita y suburbial (en el concepto anglosajón de la palabra, no en el español), con sus dos carriles y peinada con raya al medio por un bulevar florido de rosas, con sus casas correctas, pero nunca bonitas, nunca feas; que se llena de día de corredores exhibicionistas, ciclistas domingueros, colegiales de uniforme con sus legañas clavadas como lágrimas de quinceañera y sus madres tratando de aprovechar el último año que podrán acompañarlos, el último mechón de pelo recolocado en el último momento, el último ponte el jersey que vas a coger frío; que ve a las asistentas vestidas de blanco pasear perros mientras sueñan con volver a su país y abrazar a sus hijos (nunca a sus maridos); que observa a la clase obrera importada esperando el autobús para el retorno a su ciudad dormitorio; que es más silenciosa de lo normal, tal vez sólo un leve zumbido amplificado de cuando en vez por el mismo monstruo verde fagocitador de tarteras y bolsas de zara; más bien aburrida que otra cosa, más bien indiferente, burguesa, desapasionada…

Mi calle anoche, a eso de la hora bruja, se convirtió en el refugio de dos jóvenes novios (supongo), que se besaban sobre el capó de un coche -seguramente un polo, un corsa, vehículo de universitarios, en todo caso- mientras, como si estuviera orquestado, saltaban los aspersores que reflejaban la luna, en una escena un poco cursi, como de película de esa mujer que se casó con un príncipe y se fue a vivir a la costa azul.

Mi calle no parecía mi calle anoche, como si se hubiese transmutado en otra calle de otro barrio, de otro pueblo, de otro mundo; como si de un plumazo se hubieran borrado de la faz de la tierra la crisis, el fútbol y las penas y sólo existiesen novelas de bárbara cartland.

Mi calle se manifestó ayer al grito unánime de lo soso también puede ser bello; lo correcto, apasionado; lo gris, brillante; lo pálido, lleno de color; burgueses del mundo, uníos!; no seréis ya más nunca aburridos y catatónicos; all you need is love, forever young; besad a vuestras parejas, decidles que las amáis, que aún recordáis aquel primer beso, quién sabe si también un día 20, quién sabe si también en una calle tan predecible y a la par tan sorprendente como mi calle.

Posted in: MADRID