TENEMOS UN PROBLEMA (Una novela por entregas del siglo XXI) #25

Posted on July 14, 2012

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A Maraña no le hizo ninguna gracia lo de que Abebe entrara en el equipo. Esto va a ser un follón y me va a estallar a mí en toda la cara, ya verás, le decía a su mujer. Míralo, está guapísimo, respondía ella, ajena a las cuitas de su marido. Pero es que ahora es tu hijo que va a hacer la comunión o qué? El tono de José Vicente iba subiendo. Yo esto no lo entiendo, de verdad. Que estamos metiendo a un ilegal en la liga de baloncesto! Que se supone que está deportado! Por cierto, Pepe, ahora que dices eso. Qué pasa? Verás, que me ha dicho mi hermano que te pregunte… Si tu hermano quiere preguntarme algo, que lo haga en persona, joder. Maraña interrumpió a su mujer tal vez por vez primera en su vida. Esa se puso farruca. Sabía bien cómo tratar a su esposo. José Vicente Maraña (habló despacio y con voz firme. Parecía que fuera ella la guardia civil), te aviso que en esta casa mando yo y aquí ni autoridad, ni jurisdicción ni el sursum corda tienes tú eh? A mí no me levantas la voz como si fuera un cabo chusquero que te pasas un mes comiendo berza hervida. El ex-comandante echaba humo, pero se mordió la lengua porque era lo mejor. Bajó la cabeza y pensó que daría cualquier cosa por un Ideales, pero tenía que pasar por delante de ella y, definitivamente, no era el momento. Cagoentó, susurró.

Abebe entró en la cocina sonriendo y soltó una parrafada en su idioma. Luego dio un abrazo a Maraña, a quien pilló completamente desprevenido, y a la mujer, que le llegaba más o menos a la altura del ombligo. No sé qué me has dicho, hijo, pero seguro que es algo muy bonito. Maraña resopló, pero la mirada de la mujer le hizo parar en seco. Muy bien Abebe, majo, yo también te quiero mucho, pero deja que me eche un pitillo pal cuerpo o me va a dar un tabardillo. Luego salió de la casa, envuelto en humo azul y con la mirada perdida en el horizonte.

Pasó por delante de la puerta una furgoneta. Albañiles. O pintores. O fontaneros o electricistas o vete a saber qué. No pudo reprimir una sonrisa. Qué hijoputa, al final lo ha conseguido. Agonizaba el Ideales cuando la calle volvió a llenarse de estruendo. La comitiva de festejos en pleno. La inauguración de la ciudad deportiva Sisebuto Altramuz se había convertido en un verdadero fenómeno mediático.