ESO NO SE DICE

Posted on August 21, 2012

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A ver, si es que la culpa de todo lo que pasa la tiene la buena educación. En serio. Nos han enseñado a ir por la vida siendo “buena gente”. Cuando le decías a esa tía abuela tan plasta que todos hemos tenido que te pinchaba con el bigote, tu madre te regañaba. Eso no se dice.

Y vamos por la vida callándonos las cosas. Y no puede ser. Tendría que ser como la película esa de este chico que casi no gesticula, cómo se llama… Ah, sí, Jim Carrey. Mentiroso compulsivo era. El tío lo iba cascando todo.

Tú imagínate. Viene tu mujer, o tu novia, o tu pareja, o lo que quieras, y te hace la pregunta maldita: qué tal me queda este pantalón? Y tú, que no sabes por dónde salir. Que te dan ganas de decirle: pues te queda como el culo, nunca mejor dicho. Pero tragas saliva (sí, sí, de esas veces que haces el típico ruidito) y le intentas sacar pegas. Al pantalón, claro, a ella ni de coña (si es que aprecias tu vida en algo). Y tú: ese color no te acaba de quedar bien, no? Y ella: pero qué dices, si la mitad de mi armario es beige tapia roto (o cualquier color de esos que sólo son capaces de ver las mujeres y que a nosotros nos parece marrón clarito de toda la vida de dios). Y tú, insistes: y esa costura de ahí es un poco rara, yo creo. Y ella ya se pone en jarras (mal síntoma): pero si es la seña de identidad de Ambrosio Titulcio (o cualquier otro diseñador del que tú no has oído hablar en tu vida)!! Es que yo no sé para qué vengo de compras contigo, si no tienes ni idea. Y ya te rindes, porque lo que no vas a hacer es comerte la bronca tú porque ella tenga el culo gordo. Y sueltas: pues sabes qué te digo, que sí que te queda bien, que te hace como… no sé, te queda bien. Ella te mira pensativa y dice: no, no me lo llevo. Sólo por joder, claro, por llevarte la contraria.

O estás con el jefe intentando explicarle un proyecto y el tío que no se empapa. Y tú deseando soltarle: eres un cenutrio y no sabes ni dónde tienes el culo (es que lo tienes todavía en la cabeza, por la compra del pantalón de ayer). Pero, claro, hay que pagar la hipoteca, así que te callas (oooootra vez). Y tú: es un proyecto complejo, déjame que te haga una pepeté con los pasos que hay que dar y ya lo verás claro. Y él: bueno, bueno, pero que se entienda un poco, porque yo por lo menos sé de esto, pero los del comité son unos cenutrios y no saben ni dónde tienen el culo (él tampoco se lo dice a ellos, claro). Así que vuelves a tu sitio y le dices al becario que haga una pepeté. Y te quedas un segundo mirándolo mientras él te mira a ti y te preguntas si estará pensando que eres un cenutrio y no sabes ni dónde tienes el culo (pero no te lo dirá).

O te encuentras en el ascensor con la vecina y te dan ganas de decirle: estaba de oferta la colonia??? O soltarle al camarero que no quieres postre porque sus postres son una puta mierda y caros. O confesarle a la chica a la que te estás intentando ligar (infructuosamente, claro) que en realidad el cine rumano de la postguerra te parece una plasta y que sí, joder, que la guerra de las galaxias te parece la obra cumbre del séptimo arte (sólo las tres primeras, que son las tres segundas, en realidad).

Y nos callamos. Porque eso no se dice. Porque hay que ser bueno y educado. Pero no sé, tengo la sensación de que, de cuando en vez, hay que sacar a pasear la sinceridad un ratito.

Por cierto, si este post te parece un bodrio, eres un cenutrio y no sabes ni dónde tienes el culo!!! (Qué bien te quedas cuando lo sueltas…)