ME QUEDO EL BANCO MALO

Posted on August 24, 2012

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En serio, me lo quedo. A ver, no voy a pagar por él más del clásico céntimo simbólico (antes eran pesetas, pero de esas ya no nos quedan).

Por qué me lo quiero quedar? Porque estoy seguro de que en un plazo máximo de cinco años sería el más rentable de todo el sistema financiero. De hecho, pasado ese lustro, lo vendería por un puñado de megallones de euros a cualquier banco chino.

El banco malo es en el que van a meter todas las operaciones chungas. Las que la gente, las empresas y los promotores han dejado de pagar. Es un comienzo excelente: por muy mal que lo hagas, no puedes dejarlo peor!

Pero no sólo eso. Las operaciones chungas (que es como llamamos los verdaderos expertos a las tóxicas) son préstamos. Y aquí está la gracia del asunto. En banca, los préstamos son activo (no pasivo, como en cualquier otra compañía). O sea, que vas a tener una empresa con mogollón de activo. Eso siempre está bien.

Y cómo lo haría rentable? Hay muchas maneras. Aquí van algunas ideas:

– convertir las operaciones en microcréditos. Esto es muy fácil. Supongamos una operación chunga de cien mil euros. La dividimos en mil operaciones de cien euros. De esa forma, cada vez que el cliente liquida cien euros, es una operación que deja de estar en mora. Sencillo, no?

– dar acciones a los morosos. Suena raro esto, verdad? Asignaría a los clientes acciones de forma proporcional a las cantidades amortizadas. Si a final de año has amortizado mil euros, tendrás la décima parte de las acciones que se asignen a quien haya amortizado diez mil euros. De esta forma, puedes invertir el dividendo directamente en la amortización de las operaciones.

– convertir la base de clientes en un club de compras. Esto es básico. Lo único que haces es anunciar un producto y preguntar cuánta gente lo quiere. Luego vas al fabricante y consigues un descuento por volumen. Al cliente se le cobra el pvp normal y la diferencia se destina a amortizar más deuda. Cuanto más compren, menos deben!!!

Tengo más ideas, pero me da pereza (y bastante miedo, la verdad) escribirlas. Pero lo digo y lo repito: ese banco es un chollo. Ya veréis cómo al final, hay bofetadas por quedárselo.