GUERRA A CHINA

Posted on September 18, 2012

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La primera vez que viajé a Nueva York (año 95), me sorprendió que la etiqueta de la mayoría de productos llevara una leyenda que decía: fabricado con orgullo por trabajadores estadounidenses. Había algunas variantes en el texto, pero el significado era el mismo.

Hoy, eso ha cambiado. Ahora, la etiqueta de la mayoría de los productos a la venta en el país reza: fabricado en China.

Get the picture, como diría Springsteen (durante muchos años, abanderado del american pride): las fábricas de Estados Unidos cierran, mientras las importaciones procedentes de China no dejan de crecer.

Un representante del gobierno de Obama y otro del de Yoshihiko Noda (a la sazón, primer ministro japonés) se reúnen un día en una undisclosed location y se ponen de acuerdo.

El peso de China en la economía mundial y sus cada vez menos disimulados deseos expansionistas, exigen tomar medidas.

Los aliados en esta guerra económica subyacente (los citados Estados Unidos y Japón, más la entente cordial anglo-germana) deciden que ha llegado el momento de pararle los pies al gigante (aunque torpe) chino.

Las armas
Las armas no se esconden. La primera (puesta ya en marcha, aunque velada a la opinión pública por la mayor maquinaria electoral del planeta) es la limitación de importaciones, con el fin de provocar el colapso en la industria de la nación enemiga.

Después (aún por llegar) vendrá la limitación de las exportaciones a China. Aunque pueda parecer lo contrario, esta medida es incluso más dura y cruel. Sin los alimentos procedentes del extranjero, la hambruna está garantizada, así como sus devastadores efectos sobre la población.

Para paliar los daños colaterales en la economía de los países aliados, se incrementan las exportaciones a los países que ya han firmado su rendición (en especial, los PIGS. Sí, Italia incluida).

Limitaciones de capital
Por último, se obligará a las autoridades del país a reducir las trabas para la entrada de capital extranjero en las empresas locales y limitar la toma de posiciones del capital chino en multinacionales.

En resumen, el objetivo es ahogar a los chinos con un bloqueo continental encubierto que mate de hambre, literalmente, a los más pobres del país, con el fin de desestabilizar el régimen.

Rusia
La amenaza, el riesgo, el peligro (you name it) se llama Rusia. Rusia sigue siendo una incógnita en su caos y su forma de organizar (mejor sería decir desorganizar) su propia economía. Los rusos pueden estar locos, pero no son tontos y saben que son los siguientes en la lista. Podrían recurrir a sus tradicionales buenas relaciones con el gobierno chino (con sus clásicos roces sin importancia) y tratar de contrarrestar el ataque.

Un acercamiento chino-ruso sería peligroso. En especial, si se les une algún país árabe con poderosos fondos soberanos y una cierta manía a Estados Unidos.

El caso es que la situación se caldea. Más aun, si cabe, como consecuencia de la actividad propagandística en forma, por ejemplo, de película sobre Mahoma.

El caso es que, lo queramos o no, la guerra económica ha llegado a China. Y no parece que vaya a detenerse allí.