ECONOMÍA DE PENSAMIENTO

Posted on September 20, 2012

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Hoy me he dado cuenta de que en gmail salen anuncios. Flipa. Llevo usándolo desde el principio, desde que la gente no lo quería porque decían que era un truco lo de que fuera gratis y lo cobrarían cuando estuviésemos enganchados.

Es curioso cómo funciona el ser humano, no? Lo poco que nos fijamos en las cosas, en las personas. Una vez me explicaron que es debido a la economía de pensamiento. Un concepto que siempre me ha gustado y se lo coloco a todo el mundo en cuanto se descuidan (hoy te toca a ti, se siente).

La idea es que el cerebro consume mucha energía. Así que, el hombre de las cavernas desarrolló una fórmula para ahorrar. Se trata de crear arquetipos mentales que se pueden aplicar a diversos objetos o situaciones. Por eso, cuando ves una mesa, la catalogas inmediatamente como tal. Ni te planteas que pueda ser una estantería.

Hay una prueba muy sencilla. Coge un papel y un boli. Dibuja una casa (venga, te espero cinco minutos). Lo más probable, es que el dibujo que hayas hecho no se diferencie mucho del que haría mi hijo de nueve años. Por qué? Porque es el concepto de casa que tienes en tu cabeza. No dibujarás tu casa actual. Casi seguro que no dibujarás una que se parezca a ninguna en la que hayas vivido. Puede que hasta sea un réplica más o menos exacta del primer libro que te enseñaron tus padres cuando eras un bebé, con una imagen de una casa y la palabra “casa” escrita debajo.

Eso nos pasa con todo. También con la gente, por supuesto. Ves a una persona y, por lo poco que te fijas en su aspecto y con un mínimo de información, te formas una idea de ella. Por eso pensamos que los tíos cachas son tontos y los escuchimizados y con gafas, listos.

La verdad es que es la forma más viable, desde el punto de vista de economía de pensamiento, de funcionar. Es la manera de reducir el consumo. Pero, claro, tiene sus contras: te equivocas.

Por ejemplo, pensamos que las mismas acciones tienen las mismas consecuencias. Por eso Rafa Nadal siempre hace los mismos movimientos en los cambios de pista. Por eso existen las supersticiones.

O sea, que el hecho de que sea la forma más eficiente de funcionar, no significa que sea la más eficaz. A lo mejor, de cuando en vez, deberíamos mirar al mundo sin prejuicios, como si fuese la primera vez que lo viéramos. Sin ahorrar. Qué coño, un día es un día!