JUDIAS VERDES

Posted on September 23, 2012

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Hablo con La Mamma y me dice que ha estado pelando judías verdes. Y me viene a la mente su imagen, cualquier tarde de fin de semana, con una bandeja sobre las rodillas llena de judías verdes.

Las judías verdes, como tantas otras cosas, sólo te empiezan a gustar cuando te haces mayor. La Mamma las hacía al vapor o simplemente cocidas con un chorro de limón. O, por lo menos, así las recuerdo yo.

Una vez, cuando mi hijo tenía tres o cuatro años, le pregunté qué quería para cenar. Y se me ocurrió incluir unas judías verdes en el menú (tres primeros y tres segundos elegir, como en cualquier casa de comidas que se precie de serlo). Yo creo que el pobre no sabía ni qué eran.

Probarlas y escupir, fue todo uno. A mí me entró uno de esos ataques de padre que nos dan a los padres y le solté toda la artillería. Ya sabes, el rollo completo de puesmelashaspedidoyahoratelasvasacomerysinoparadesayunarmañanaparecementiraconelhambrequehayenáfrica.

Creo que nunca lo he pasado tan mal por él. Ni siquiera en las operaciones de oídos, ni cuando tuvimos que sujetarlo entre cuatro enfermeros, un médico y yo para sacarle sangre (tenía año y medio).

Le daban repeluses cada vez que se metía una en la boca, le temblaba el cuerpo. Fue una experiencia horrible para los dos (todavía le gasto de vez en cuando la broma de decirle que las hay para comer. Tendrías que ver la cara que pone). No me extrañaría que no las volviese a probar nunca.

Todo este rollo para contar lo raras que son las cosas que determinan la madurez. No es la capacidad de análisis, ni la toma de decisiones, ni la conciencia de las consecuencias de tus actos. Todo eso es farfulla.

Lo que determina la madurez es el gusto por las judías verdes (y las verduras en general), el recuerdo de La Mamma pelándolas, la decisión de no tomarte la última copa (no porque no te apetezca, sino porque mañana me voy a arrepentir), calificar de cutre un garito que con dieciocho años te hubiese parecido el colmo del pijerío, que te emocionen Camarón o Neil Young, encontrar una caja con cintas tdk y no tener forma de escucharlas. Cosas pequeñas, como siempre.

Debo reconocer que no me entusiasman las judías verdes. De hecho, hace siglos que no las como. Pero bueno, eso no significa nada, no?