TENGO PRISA

Posted on November 19, 2012

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Ayer se murió Miliki (ni falleció, ni murió. Se murió. Que para eso era como de la familia. Los familiares se mueren). Por si alguien no se ha enterado. Cienes, miles de posts, tweets, status de facebook… Y noticias, por supuesto. Al instante.

(El 40 por ciento de los lectores no han pasado de aquí)

Así que, me dio por pensar en escribir un post. Pero tenía que ser ya! Mañana (o sea, hoy), sería historia. Y, como uno es, de natural, despistado, se me fue el santo al cielo y me puse a meditar sobre este mundo de prisas que hemos creado.

(El 60 por ciento de los lectores no han pasado de aquí)

En mi profesión (el periodismo), por ejemplo, confundimos interés con inmediatez. Cuando estudié en la Facultad las características que hacen relevante una noticia, la inmediatez no estaba entre ellas. Hoy, es la única. Ya no se contrasta nada, no se analiza nada, no se cuida nada. Dime sólo que están lloviendo bombas en Gaza, pero no me expliques el porqué, ni de dónde viene el problema, ni quién apoya a quién… No tengo tiempo.

(El 80 por ciento de los lectores no han pasado de aquí)

Amigos que no pueden quedar con amigos. Padres que no dedican un minuto a sus hijos. Hijos que no dejan de chatear mientras hablan con sus padres.

(El 90 por ciento de los lectores no han pasado de aquí)

En este mundo, tienes que ver cómo atropellan a una mujer en un paso de peatones, porque alguien tiene demasiada prisa. Vale más llegar pronto a cualquier cosa, que una vida. Queremos autopistas sin límite de velocidad.

(Si formas parte del menos del 2 por ciento de los lectores que pasarán de aquí, lo más probable es que llegues hasta el final)

Eso sí. Las películas, cada vez son más largas; el tiempo que pasamos enganchados a internet, mayor; la retransmisión de una carrera de fórmula 1 dura cuatro horas (más otras tantas de clasificaciones y entrenamientos); y no hablemos de las horas y horas de fútbol que consumen quienes aseguran no tener tiempo para preguntar a sus hijos qué tal están (por decir una cosa, se me ocurren millones).

En fin. Sólo me queda recordar cuando mi hijo era un bebé y yo le cantaba aquello de un barquito de cáscara de nuez mientras lo bañaba. Para eso, nunca me faltó tiempo. Y tampoco me faltó Miliki.

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