RELATOS DE OTOÑO: LIO EN LA REPUBLICA LIBRE DE BANANIA

Posted on December 12, 2012

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Entonces, Mamerto, cuál es la propuesta? El secretario de estado de economía y hacienda de la República Libre de Banania se impacientaba. Este puto inútil me pone de los nervios. Me temo que hay que ir a por el chino, señor. Mamerto, no me jodas. No queda otra, señor. Pues el zetas se va a poner contento… El acólito se despidió con gesto impasible, mientras por dentro pensaba pues te jodes, cabrón, que para eso ganas un pastón sin hacer ni el huevo, pedazo de hijoputa. Treinta y dos años aguantando mierda que llevo y tú acabas de llegar. El objeto de sus pensamientos arrojó la carpeta sobre la mesa y apretó el interfono. Señorita Puri, por favor, póngame con él.

El zetas recibió al secretario de estado con la misma cara de gilipollas de siempre, a juicio de este último. El primer ministro ceceó un saludo. Qué paza, Manuel? Primer ministro, no necesito decirte que no nos salen las cuentas. Hala, tócate loz cojonez. Menudo dezcubrimiento para un zecretario de eztado. El aludido de buen grado hubiera procedido a insertarle la mesa estilo imperio por el mismísimo al muy capullo. Pero, a lo mejor, hasta le gustaba. No, el descubrimiento es que tenemos una forma de hacer que nos salgan. No jodaz! Coño, cojonudo. Y yo que creí que no zervíaz para nada.

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Pero tú erez zuznormal (de cuando en vez, al zetas le brotaba el pueblo por los poros) o te haz metido máz farlopa que charli zin? Es la única opción, primer ministro. Me cago en todo. No puede zer. Sí, primer ministro. Pero tú zabez la que noz pueden liar loz chinoz zi lez tocamoz loz cojonez? El secretario de estado se encogió de hombros. A él, toda esa mandanga se la traía floja. Lo único que le preocupaba era la sospecha de que su mujer se estuviese zumbando al jardinero, la muy guarra. Pero el hijoputa de Radomiro Lechuza, el ministro del interior, se negaba a autorizarle una unidad de vigilancia. Algo que se hacía todos los días, por dios. Estás tonto, Manuel o qué hostias te pasa? No se puede espiar en casa de un ministro. Es inconstitucional. Como si no supiera él que tenía grabaciones del zetas haciéndole una felación a un travestí con cuarenta y cinco centímetros de hombría, que luego se abrieron paso por otros orificios.

Zi loz chinoz noz dan la ezpalda, Banania ze va a la mierda, te avizo. Hay que ir a por el chino. Están blanqueando dinero a lo bestia. Si lo sacan en bolsas de basura, por dios! Y qué? Ezo llevan haciéndolo veinte añoz y ziempre hemoz hecho la vizta gorda. Ya, pero antes no teníamos esta crisis encima. Cuánto mejoraríamoz? Unos cinco puntos en intención de voto. Joder, puez ez para penzárzelo. Zeñorita Mari, que ze perzone Peláez. Lo que me faltaba, el lameculos, pensó el secretario de estado. Coño Peláez, qué rapidez. Si me necesitas, primer ministro, aquí estoy. Ya te dije que lo de poner mi despacho en el palacio de gobernación tenía sus ventajas. Y sus inconvenientes; hueles a bosta que tira para atrás. Lo de las caballerizas es provisional, pero el jefe me necesita cerca, verdad primer ministro? Y yo estoy dispuesto a sacrificarme por él y por Banania. El responsable de las finanzas de la república estuvo a punto de echar el bofe de tanto peloteo.

A ver Peláez, aquí Manuel, que dice que tenemoz que ir a por loz chinoz. A por los chinos?, no jodas. Nos crujen. A tomar por culo la república. El secretario de estado de economía y hacienda de la República Libre de Banania ya contaba con la oposición de semejante mendrugo. Este las órdenes del partido se las pasa por el forro de los cojones, pero se va a cagar un día. Podemos quedarnos con dos mil millones de maravedíes bananios. Los otros dos pusieron los ojos en blanco. Ezo ez un huevo de pazta. Sí, pero cuánto vamos a perder cuando se mosqueen los chinos? Manuel, tú te encargaz. Noz quedamoz con la pazta, pero que loz chinoz no ze cabreen. Qué hijoputa. Y zi no, ya zabez, me prezentaz tu dimizión, reztificamoz (el pueblo, otra vez) y te culpamoz de todo. Dos veces hijoputa.

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La señorita Puri acompaño a Tian Tang Hao al interior del despacho. Ni Hao, embajador. Buena talde, plimel secletalio. Reverencia tras reverencia. El chino de los cojones no se aprende ni un puto cargo. Para mí que lo hace adrede. Me temo que tenemos que tratar un tema un poco delicado. Delicado a quién? No dedicado, de-li-ca-do, silabeó el bananio. Ah, delicado sí. A ver, los dos sabemos que han estado ustedes sacando cantidades ingentes de divisas sin declarar, procedentes de dinero negro. No, no. Nada de eso, nosotlo gente buena, no tlapiche. Ya, ya. Mire, podemos perder el tiempo con tonterías o ir al grano y arreglar las cosas bien para todos. Está bien, tú dice.

Para finalizar la reunión, dale que te pego otra vez a las reverencias.

Señorita Puri, le voy a dictar. La secretaria acudió presta, libreta de taquigrafìa en mano. Puri, de verdad no puede teclear usted directamente en el ordenador? Quite, quite, voy más rápido así, que en el trasto ese me hago unos líos tremendos. El secretario de estado suspiró.

A ver. Al señor Lechuza, don Radomiro. Radomiro, te informo de que vamos a solicitar la detención del ciudadano chino Mang Hang Te, por su vinculación con una trama de evasión de capitales. Deberá estar a disposición juducial durante cuarenta y ocho horas. Tras ese tiempo, será puesto en libertad y se le facilitará la salida del país. Te ruego que procedas con discreción, etcétera, etcétera. Copie lo que pusimos en la última, la del ruso aquel.

A Pedro Perales. Te informo de que vamos a solicitar la detención del ciudadano chino Mang Hang Te, por su vinculación con una trama de evasión de capitales. Como portavoz, serás el encargado de comunicar los mensajes que te vayamos trasladando. Ponga una despedida un poco seca, ya sabe usted que no es santo de mi devoción.

A Rosendo Mercado, director general de la agencia de comercio chino-banania. Rosendo, por orden del primer ministro, a partir del próximo mes y hasta el fin del año fiscal, las importaciones desde China deberán incrementarse en un veintidós por ciento. Ponga cualquier despedida, éste es un muerto de hambre.

A Rodolfo Fresnedillas. Rodolfo, te ruego que busques un puesto de trabajo en algún sitio a Mamerto Muñones. Estamos contentos con su desempeño, pero creemos que ha cerrado un ciclo profesional. Ponga la misma despedida que al anterior.

Despidió a la asistente y se sentó frente al ordenador. Abrió el informe de la brigada de delitos económicos. Cantidad decomisada: cuatro mil millones de maravedíes bananios. Borró la primera cifra y la sustituyó por un dos. Ordenó una transferencia desde una cuenta de fondos reservados a otra en Suiza. Beneficiario: Tian Tang Hao. Importe, cien millones de maravedíes bananios. Después, una segunda desde la misma cuenta. Beneficiario: Manuel Trompeta. Importe: mil novecientos millones de maravedíes bananios. Hala, dos mil para el estado y dos mil para los ciudadanos. Se reclinó en su sillón, se agarró los testículos con ambas manos (su postura favorita) y sonrió. Me van a comer la polla todos estos.

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La famosa mesa del primer ministro estaba cubierta de periódicos y deuvedés. El mandatario lucía una sonrisa de oreja a oreja. Joder, Manolo, no zé cómo hoztiaz lo haz hecho, pero todo el mundo eztá encantado. Eraz un crack! Un crack, Manolo, un crack!, repitió el babas de Peláez. Ya, primer ministro; el caso es que quería aprovechar para pedirte que me releves del puesto. Verás, necesito un tiempo para mí, por motivos personales. Joder, Manolo, ahora que eztáz en la cumbre? No jodaz. Eso Manolo, no jodas.

Cuando el ya ex secretario de estado de economía y hacienda de la República Libre de Banania salió por la puerta, se escucharon caracajadas reprimidas a ambos lados de ella. Menudo marrón que noz ha quitado el zuznormal ezte. Y yo que no zabía cómo quitármelo de en medio. No me extraña jefe, con su mujer tirándose al jardinero… Ahí os quedáis hijos de la gran puta.