LA CRISIS CULTURAL

Posted on December 29, 2012

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Stefan Zweig, en Castiello contra Calvino (un libro de esos que absolutamente todo el mundo debería leer y que me regaló Goyo Panadero, siempre preocupado por rellenar con cosas buenas las vacías estanterías de mi cerebro), cuenta cómo, tras la caída del dictador, pasaron trescientos años hasta que Ginebra volvió a dar un artista de talla universal. Triste, verdad?

Poca gente se fija en las repercusiones del devenir político y económico en eso que tan poco importa a políticos y economistas (añadiré también a los periodistas, para que nadie diga que no veo la viga en nuestro ojo): en la cultura, que es la base del progreso.

Así que, ya que todo el mundo habla de crisis y nadie de crisis cultural, vamos a ello.

1.- Retroceso educativo.
La generación actual será la primera con un nivel de estudios inferior a las generaciones anteriores. Adiós a los masters, a las especializaciones. Adiós a la universidad para muchos que no pueden permitirse pagarla. Adiós a años de experiencia profesional, por culpa del desempleo.

2.- Retroceso en investigación.
La supresión de subvenciones y la retirada masiva del dinero privado, supondrá (ya supone) la paralización de un elevado número de proyectos de investigación. No hay que ser muy listo para imaginar las consecuencias.

3.- Retroceso tecnológico.
La falta de inversión, en especial en las grandes infraestructuras de redes de comunicación, tendrá un impacto brutal en la transmisión de conocimiento y la comunicación.

4.- Retroceso artístico.
Sin personas físicas y/o jurídicas comprometidas con la compra de arte y el mecenazgo, muchos artistas deberán abandonar su actividad de forma profesional, con el consiguiente menoscabo en la calidad de sus obras.

En un mundo en el que los avances se producen (se producían, sería ya más correcto decir) a una velocidad elevada, un frenazo de estas características puede tener consecuencias desastrosas.

Y, esas consecuencias, las pagarán los de siempre: los menos afortunados. Las regiones más recónditas de África, en las que la hambruna y, sobre todo, las enfermedades endémicas, recuperan a pasos agigantados el terreno que, con mucho trabajo, se les había robado en las últimas décadas del siglo pasado.

Un panorama trágico, que pone de manifiesto la cortedad de miras de nuestros dirigentes, pero también de los medios de comunicación y la sociedad en general. Estamos todos más preocupados de mirar los árboles que tenemos delante, que del bosque que se esconde detrás de ellos.