RELATOS DE INVIERNO: AQUEL AÑO

Posted on January 1, 2013

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Aquel año se nos coló como un viento cálido por la rendija de una ventana mal cerrada y, cuando quisimos darnos cuenta, al árbol le habían salido adornos primaverales.

Nos bañamos en el agua congelada. Saltamos una ola y llegó la corriente cálida del verano incipiente. Se volaron las toallas, alfombras mágicas de nuestros miedos y obsesiones.

El día menos pensado desmanteló el campo de minas que protegía nuestro tesoro más preciado y sentimos el vértigo del salto base, esa sensación de estómago en la garganta, de ojos cerrados, de viento en la cara.

Bailamos al sol de las velas, con los labios llenos de sal y las popas de las tablas apuntando a la rutina y la desidia. Y cantamos a voz en grito, como una película musical con banda sonora propia.

Yo perdí el reloj y nunca quisiste ayudarme a encontrarlo. Me pareció ver que tu pie lo empujaba con disimulo debajo de la alfombra pero, cuando miré, no estaba allí.

Y, asomados a la terraza, vimos pasar los barcos, cargados con miles de contenedores, de aperos y cachivaches. Y buceamos bajo su firma, sólo por el placer de soplarnos la espuma a la cara y reírnos.

Aquel año pareció durar sólo un día, un instante. El tiempo que tardamos en cerrar la ventana, para que no se colase el viento cálido o, tal vez, para que no huyera el perfume de la calefacción.