MADRID SIN JOHN SMITH

Posted on January 13, 2013

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Hermenegildo Maraña camina despacio entre el gentío que abarrota la calle Fuencarral. Es época de rebajas y todo el mundo parece haberse juntado en busca del chollo soñado.

Se siente como un extranjero más en su Madrid natal, rodeado de pizzas cuadradas para llevar donde antes había bocadillos de bacon con pimientos; y con la lengua quemada por el té de starbucks, sustituto fallido de la caña sempiterna.

Tiendas cool conviven con lo más kitsch, rodeadas por el inevitable prèt-a-porter disfrazado de trendy. Tribus urbanas de todos los colores meriendan juntas el chocolate con churros de sus abuelos, en vasos warholianos, mientras leen reseñas de cultura al peso, sólo para lucirse ante sus compatriotas del país de la ignorancia.

No quedan john smith en Madrid, devoradas por la maquinaria textil china. Piezas de coleccionista adquiridas en ebay por fanáticos como él.

Atrás, muy atrás, han quedado aquellas que nunca se quitaba, con los cordones azules, sólo para parecerse al gran maestro; más números, otras letras, los mismos ruidos en el desván en el que descansa la gabardina (que ahora se llama trench, como las magdalenas muffins o cupcakes) que le robaba a su padre para completar el atuendo.

Ya no quedan john smith en Madrid y los dependientes de las zapaterías, gremio capitalino por excelencia, piropero y sobatobillos, lo sabe y se ríe cuando Hermenegildo, ingenuo, pregunta por ellas. Hay martens, vans, dc. Incluso converse o mustang. Pero no john smith.

Hermenegildo Maraña suspira y sube el volumen de su iPhone. Tampoco quedan walkman ni rockolas, se dice con una sonrisa. A la altura de Bilbao echa la vista atrás y se despide de un Madrid sin gabardinas, sin bocadillos de bacon con pimientos. Un Madrid sin john smith.

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