YO ELIJO SUSTO

Posted on January 14, 2013

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La vida empieza con un susto. Cuando sientes miedo, vértigo. Cuando no sabes qué vendrá después, qué espera tras el cambio de rasante, tras la próxima curva.

La vida empieza cuando la rutina no sirve, cuando todo lo que has aprendido es inútil, cuando dejas de hacer lo que se te da bien.

La vida empieza cuando lo mandas todo a la mierda, así literal, y te inventas una historia nueva para ti mismo.

La vida empieza cuando todos te dicen que estás loco y tú te dices a ti mismo que eres gilipollas; cuando dejas de callarte lo que haces a escondidas porque ya no te importa lo que piensen los demás.

La vida empieza cuando el que se para a tu lado en un semáforo te mira como si te acabaras de escapar del manicomio porque vas cantando a voz en grito y bailando sin sentido.

La vida empieza cuando sonríes por la calle y alguien te sonríe, cuando das los buenos días a quien te pone mala cara, cuando comprendes que la evolución natural del amor no es el odio, sino la amistad.

La vida empieza en lo alto de una pista de esquí, en la portezuela abierta de una avioneta con un paracaídas a la espalda, en una cuesta más empinada que las demás con el longboard entre los pies.

La vida empieza cuando te tiemblan las manos, de miedo o de emoción, cuando no te llega la camisa al cuello.

La vida empieza cuando te dejas el abrigo aposta, sólo por el placer de sentir el frío en la piel. Y al llegar a casa, sales a la terraza a mirar las estrellas hasta que te tiembla todo el cuerpo. Y, entonces, sigues hasta que te deja de temblar.

La vida empieza cuando olvidas el pasado y no miras al futuro. Cuando decides que ya está bien.

La vida empieza cuando apagas la tele y abres un libro; cuando cierras el libro y empiezas a escribir; cuando dejas de escribir y empiezas a pensar.

La vida empieza cuando te la juegas, a vida o muerte, all-in, órdago a la grande sin verlas. Cuando ganar o perder se convierte en irrelevante.

La vida empieza cuando eliges susto. Lo otro no es vivir, es estar muerto en vida. Y, entre susto o muerte, yo elijo susto.