TRIBULACIONES MONOPARENTALES: EL CUMPLE DE LA MAMMA

Posted on January 21, 2013

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A ver, el tío que escribió la biblia no se empapó de nada. O sea, el castigo de Adán y Eva por comerse la manzana de marras, no fue expulsarlos del paraíso, ni que ganasen el pan con el sudor de su frente, ni ninguna de esas chorradas. El castigo fue tener familia.

Que ellos estaban tan a gustico, a su palo, retozando entre los abrojos. Sin durex, ni control, ni yasmin, ni movidas. Y, de repente, tuvieron hijos. Y esos hijos tuvieron más hijos. Y nació esa gran carga llamada familia.

Que tú los acoges en tu hogar porque son de tu sangre. Pero, sobre todo, porque eres gilipollas, a ver si vas a pretender negarlo a estas alturas. Así que, como es el cumple de la mamma, te sale el mendrugo que llevas dentro y sueltas la frase atroz esa de venirse a celebrarsen en mi kelo. Date por jodido.

A ver. Que no sabes cocinar para tantos. Que son un cerro de ellos. Y tú, lo más que has preparado en tu vida perra es una paella para tres. Pero da igual porque vas a hacer cocido. Que eso le gusta a todo el mundo.

Enfilas a mercadona y se te va la olla. Pagas cien euros y te dicen que te puedes llevar a una cajera de regalo, si quieres. Rechazas la oferta con educación, más que nada, porque no te cabría en el coche.

Llegas a casa y lo sacas todo, con esa ilusión que le pone uno a sus cipotadas. Hala, no me falta nada. Nada? Espera. Los garbanzos… WTF? Cómo se te pueden olvidar los garbanzos si vas a hacer piri para ñascar? Mañana, otra visita a mercadona. Esta vez te hacen una foto para mandarla a la central, porque no se lo creen.

A la vuelta de tu segunda visita, te das cuenta de que te falta el pan de molde y las patatas (porque sin patatas, no es tortilla, digan lo que digan los franceses). Hala, a mercadona otra vez al día siguiente. Directamente, te ponen a colocar latas en la zona de refrescos, convencidos de que estás en nómina.

A ver si va a ser poco el cocido. Como no calculas… Un kilo de garbanzos será bastante? Le voy a echar también tres pechugas de pollo, que hay poco condumio. Pero no sé yo. Vamos a hacer alguna cosita más, por si acaso. Alguna cosita se traduce en: salmorejo (me lo ha pedido la imbécil de Almu), caldereta de conejo (se la debo a la imbécil de Margari desde hace siglos), una empanada, un pastel de hierbas, una tortilla paisana, dos de patata (una cuajada y la otra de las que sudan huevo) y bacalao al pil pil (para tirarlo directamente, de salado que está). Luego, en el último minuto, añades una paella (un domingo sin paella en España no es un domingo), una crema de guisantes (hay que darles salida) y una pizza para Fer, que se te olvida en el horno y se queda como un guiri después de una semana en Cancún. Pero bueno, le haces un huevo frito con salchichas, que es el único que se lo merece de verdad. La mamma encima aparece con jamón y esas cosas que traen las madres. Ah, claro, y que no se te olvide hacer un par de tartas de postre, a las que se suma la mousse de limón de Fer.

Y qué pasa al final? Que nadie come nada. Y te surgen interrogantes…
Estará todo malísimo y por eso no me comen?
Me habré pasado con la oferta? No, no creo que sea eso…
Dónde venderán frigoríficos industriales para guardar las sobras?
Por qué las imbéciles se han achantao sus respectivas viandas y se las han llevado de tapadillo en un tupper sin ofrecer a los demás?
Por qué nadie se ha querido llevar un tupper de cocido? Tan malo estaba?
Por qué no he comido nada yo?
Cuánto tiempo voy a tardar en acabarme todo esto?
Quién coño me manda meterme en estos líos?
Por qué no soy huérfano, cual personaje de Dickens?

Por fin consigues que se piren. Que tampoco es difícil, por aquello de que el lema de la familia, creado por el ínclito tío Andrés es Celia, vámonos que aquí ya no dan nada.

Eso sí, tú para bordarlo vas y sueltas tu parida final, no recojáis, si esto ya lo apaño yo luego en un minuto. Y una mierda. He visto yo imágenes de Sarajevo en plenos bombardeos a las que no tiene nada que envidiarel escenario que te muestran tus ojos.

Caes en el sofá a eso de las siete y media de la tarde, agotaíto. Con sobredosis de familia, de comida (de hacerla, que comer no comes nada), de fairy y de su p*** madre.

En fin. A todos los que me apreciáis, sólo os pido un favor: si alguna vez me oís decir que voy a preparar una comida familiar en casa, atizadme bien fuerte en la cabeza…

PD: alguien quiere sobras?