DE DOS EN DOS

Posted on March 6, 2013

0


Qué hubiera sido de Lennon sin McCartney? Y de Jagger sin Richards? Es una pregunta (o dos) que mucha gente se ha hecho a lo largo de las últimas décadas.

Estoy convencido de que una de las mejores cosas que te pueden pasar en la vida es encontrarte con esa persona que saca los guantes de boxeo de la creación o la reflexión y te pone delante de tu jeto de anormal un espejo, para hacerte notar lo feo que eres cuando te crees guapo, lo guapo que eres cuando te crees feo, lo listo que eres cuando te crees tonto… te haces a la idea, no?

Esa persona, que te puede caer bien o mal, que puede ser tu amigo, tu amante (lucky you!) o tu enemigo; que es quien te reta, quien te obliga a ser cada día mejor, a no acomodarte, a replantearte todo cada día.

A veces es una mierda. O sea, tú estás tan cómodo, en tu mundo de shiny happy people y llega esta persona y te agita y te quita las gafas y te hace que mires el mundo y a ti mismo de otra manera. Y te cagas en todo, claro.

Luego, poco a poco, vas apreciando esa bofetada de realidad. Al principio te gustas menos. Después, menos aún. Llega un momento en que sólo te gustas cuando estás con él o ella, porque sólo él o ella te hace ver lo más bonito de ti. El precio que pagas es ver lo más feo también.

Y un día, cuando estás a punto de rendirte por algo, cuando quieres optar por lo fácil, por la vida sin esfuerzo, se sienta delante de ti en la barra de un bar de un centro de ocio periférico cualquiera, con su café en vaso en la mano, y te china el plan. Te lo china, para arreglarte la vida. Y te vuelves a cagar en todo.

Entonces llegas a casa y miras atrás y piensas en cómo mirabas el mundo y la vida antes de encontrar a ese contrincante dialéctico y te das cuenta de cuánto bien te ha hecho, de cuánto bien te hace. Aunque joda. Porque escuchar la verdad, muchas veces, jode.

Así que, subes la música y sonríes porque, al fin y al cabo, tú también has repartido tu parte de estopa. Que esto es cosa de dos, que si sólo es uno el que sacude al otro, no funciona. El reto viene de las dos partes, no existe zona de confort para ninguno.

Hay personas a las que intentas despertar y lo único que hacen es taparse la cara con la almohada. Pero, de tarde en tarde, aparece ese ser que te mira con ojos profundos, llenos de cariño, en la luz exagerada del amanecer, y te arrea una bofetada para que espabiles.

Es un gran regalo. Gracias.