AGUA DEL LIMONERO

Posted on March 13, 2013

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PD: dedicado a mi sobrino Fernando, por supuesto…

Me mira con esos ojos que parece que crezcan cuando algo le sorprende, con ese gesto de actor interesante, y saca cuidadoso del bolsillo un papelico arrugado. Espera, espera, me dice.

Extrae despacio unas pipas de limón, que ha secado siguiendo las instrucciones de vaya usted a saber quién. Yo las miro, chuchurrías y tristes y pongo cara de póker. Pero, como tengo un tiesto vacío de vida, le propongo utilizarlo.

Empuja las semillas al interior de la tierra con el dedo índice, que se restriega contra el pantalón como quien no quiere la cosa. Veo la emoción y la esperanza en su rostro y no me siento con ánimo de quebrárselas con una bofetada de realidad.

Se va de casa, su sueño entre las manos, y me digo qué bonita es la niñez, cuando crees que todo es posible.

Lo vuelvo a ver un par de veces y le pregunto cómo va nuestro limonero. Tuerce el gesto y me informa de que no hay progresos visibles. Le digo que tal vez lo hayamos plantado en mala época, por aquello de gestionar sus expectativas, que uno ha trabajado en empresas grandes y ha hecho cursos de formación inservibles. No consigo convencerlo.

El sábado, a eso de las nueve de la noche, vibra mi blackberry y veo el nombre de mi hermano en la pantalla. Me pongo en lo peor, claro, porque no es hora habitual de dar alegrías. Cojo la llamada (ya no se descuelga el teléfono, eso era antes) y sale su voz cantarina.

Me da un poco de suspense, como se da a los diez años. Mmm hola tío, soy yo… Mmm… Te acuerdas de la semilla que plantamos? Pues que mi padre se ha dado cuenta, porque yo no la había visto… Mmm… Que ha salido!!! Mide como cuatro centímetros!!!

Y me pongo a pensar en lo cenutrios que somos los adultos, en esa incapacidad manifiesta para creer, para hacer realidad nuestros sueños -los que los tenemos, que algunos, ni eso-; de nuestra negativa a asombrarnos de la maravilla que es la vida, la naturaleza, para ver el milagro que nos rodea en forma de árboles, de flores, de césped.

Una semilla secada en papel, plantada en una tierra baldía, muerta, consigue nacer, sólo a base de ilusión, de creer que es posible. Un niño grita de emoción. Un adulto se encoge de hombros con un y a mí qué?

Qué sería de nosotros si nunca nos dejásemos convencer de que hay cosas imposibles, si no perdiésemos la capacidad de emocionarnos y entusiasmarnos, si conservásemos la mirada que un día tuvimos?

Y aunque tú me has echado en el abandono y
aunque tú has muerto mis ilusiones en vez
de maldecirte con justo encono y en mis
sueños te colmo, y en mis sueños te
colmo de bendiciones

Sufro la inmensa pena de tu extravío
siento el dolor profundo de tu partida y lloro sin
que tú sepas que el llanto mío tiene
lágrimas negras, tiene lágrimas
negras como mi vida

Y aunque tú me has echado en el abandono y
aunque tú has muerto mis ilusiones en vez
de maldecirte con justo encono y en mis
sueños te colmo, y en mis sueños te
colmo de bendiciones.

Agua del limonero, agua del limonero, si te acaricia la cara tienes que darme un beso (Lágrimas negras – Bebo Valdés & Diego el Cigala)