ESTIMADO SR. ANUNCIANTE

Posted on March 23, 2013

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Estimado Sr. Anunciante:

Esta es una foto del día que nací yo. Obsérvela un instante, por favor.

el dia que naci yo

Le invito a centrar su atención en el color de la imagen (las fotos en blanco y negro también tienen colores); la decoración minimalista-top-extreme; el diseño rollo le corbusier absentado de la especie de lamparilla esa, sobre la que freud tendría probablemente un par de comentarios que hacer; el extraño peinado de la mamma; el tamaño de las medallas que lucimos mis hermanos y yo, que probablemente eran para protegernos pero no de las fuerzas del mal (para eso ya teníamos al comando g), sino de posibles francotiradores; y, en general, lo que se denomina comúnmente el aire de la escena, incluso vd. será capaz de deducir que ha llovido bastante desde el momento en que fue tomada la instantánea (disculpe el uso de este vocablo, pero debo reconocer que me agrada especialmente).

Es decir, que soy mayorcito…

Y no sólo eso. Ya desde pequeño he pecado de incrédulo y reflexivo. Como puede comprobar en esta otra imagen, soy ligeramente diferente a mis hermanos -más dados a la confianza en la buena fe de las personas y con capacidad muscular suficiente para quitarse la medallaca, yo hubiera tenido más opciones de deslizarla hacia abajo, habida cuenta el poderío innato de mis hombros-, motivo por el cual siempre me han dedicado apelativos cariñosos tales cual el gilipollas.

rascachamota

Esta fotografía fue tomada después de ver un anuncio en la televisión, cuando sólo había el normal y el uhacheefe. A la vista de mi gesto de rascarme la chamota (esta palabra es un homenaje y un agradecimiento), o tenía piojos -opción que cuenta con algunas probabilidades, pero bajas, habida cuenta la cercanía de mis hermanos quienes, en esas condiciones, no se arriesgarían tanto- o no me lo acababa de creer del todo. Saque vd. sus propias conclusiones.

Sea como fuere, ha pasado mucho tiempo desde entonces. Muchos años y muchos anuncios.

Anuncios en los que vd. y gente como vd. me prometieron el oro y el moro, como decía mi abuela. El caso es que no fue así y hoy en día disfruto de muchas comodidades proporcionadas por vd. y sus compañeros de fechorías, pero no tengo yo la sensación de que me hagan más feliz. A saber:

-tengo una casa fantástica, pero con una hipoteca también fantástica que no terminaré de pagar hasta que cumpla los sesenta y cinco años (esa noche será probablemente la primera que duerma tranquilo en cinco lustros)

-tengo un deportivo descapotable estupendo, pero voy mucho más a gusto en mi utilitario salchichero

-tengo varios relojes, incluso algunos de marca, como diría la mamma, pero no me los pongo porque son incómodos (mi favorito es el casio de plástico con calculadora; a su lado la faja vulcan es un sistema de refrigeración por aire. Si lo fabricasen tamaño cinturón de campeón de los pesos pesados, se acabaría con la obesidad en el mundo)

-tengo pantalones vaqueros de cien euros, pero por algún extraño motivo me veo mejor con los de quince o veinte

-tengo algunos pares de zapatos -tampoco muchos, el porqué es largo de explicar-, pero sólo siento que soy yo mismo cuando voy en chanclas, sobre todo si llueve

Bueno, se hace a la idea, no? Está acostumbrado a ver estudios de mercado, así que le será fácil extrapolar algunas conclusiones.

Por otro lado,

-tengo una tele de plasma que funciona estupendamente -o lo hacía la última vez que la encendí- y no me hace falta ni que sea tresdé ni smart, para eso me basto solito

-tengo un portátil toshiba tecra I de hace diez años y está en perfectas condiciones

-tengo una bberry de hace casi cuatro años a la que profeso un amor inquebrantable; no tiene tresgé y la cámara es shunga shunga, pero no le falta de nada y se puede caer al suelo sin problemas (incluso de forma repetida)

-tengo la mala costumbre de ir al supermercado a comprar lo que veo, no lo que llevo pensado (mi capacidad intelectual es limitada y procuro ocuparla en otros menesteres)

-tengo todo lo que necesito, en cuanto a bienes materiales y servicios se refiere

El objeto de la presente no es otro que hacerle saber que hace tiempo que no veo la televisión, no leo la prensa, no escucho la radio, no compro por internet, en las webs sólo veo el frame central (el otro día me fijé en que gmail tiene un frame derecho con publicidad, se me había olvidado)… Si paso por delante de una tienda y veo algo que me gusta o que necesito, entro y lo compro. Además, me he dado cuenta de que es sorprendente la cantidad de cosas que dejan de funcionar y un buen día, por arte de birlibirloque (qué gran palabra, por diossss), vuelven a hacerlo. O, si no, te acostumbras a que no lo hagan.

Ahora mire de nuevo la primera fotografía. Otra vez, despacio. No se preocupe, espero. Ya la ha visto? No hay muchas cosas, verdad? Sin embargo, a nadie parece faltarle de nada… Ese aire que rodea la escena al que me refería antes se llama felicidad y no se vende en cajas.

Le recomiendo que deje de intentar hacerme las cosas más fáciles, que deje de intentar arreglarme la vida, que deje de intentar hacerme feliz.

Suyo afectísimo, este que ya no lo es

Fdo.: Su Target