RESISTENCIA BLACKBERRIANA

Posted on April 6, 2013

0


El cerco se estrecha. Hordas de seres de las tierras de mordor me amenazan con sus aifons. Incluso los samsungueros se atreven ya a ponerse chulitos. Me aferro a mi bberry querida, my precious.

Me dicen que el aifon es mejor. Es verdad. Tiene un gps que se pierde siempre y su predicción del tiempo falla todos los días (ayer decía que hoy llovería en Madrizzzz desde por la mañana. En serio, para mí, ya es un juego, yo creo que el día que acierten ganaremos un premio o algo, bueno, lo ganarán los aifoneros).

Me dicen que me prestan uno una semana para que lo pruebe, que es lo mejor, que patatín, que patatán (gran expresión).

A ver cómo lo explico. Cada vez que veo las aplicaciones que tiene descargadas la gente, me da la risa. Son absurdas, inútiles y ponen demasiada información sobre mí en manos de personas de las que no sé nada. Así que, por esa vía, no me convence.

Cuando quiero saber qué tiempo va a hacer, se lo pregunto al pastor de mi pueblo, que lo clava. Y no el de mañana o esta semana: el de todo el año. Y, encima, me cuenta un chascarrillo.

Me han enseñado una pulsera que mide tu actividad: si te mueves, si no… Dicen que para cuidar de tu salud. Mi respuesta? Es que yo, para eso, lo que hago es ir al gimnasio o correr por el campo.

Pronto (pero pronto de verdad), el precio de los chips será tan ridículo y la programación tan sencilla, que prácticamente todo los llevará incorporados. Camisetas que controlen la temperatura del cuerpo y reaccionen, suelas de zapatos (para shanclas espero que no lo hagan) que analicen tu pisada y se adapten (y además cuenten los pasos que des y la velocidad), gafas con las que verás, no el mundo real, sino el que ellas creen que deben mostrarte (esto google ya lo ha hecho realidad)… Lo que quieras.

Estamos subcontratando tantas cosas a los dispositivos, que pronto iremos al cuarto de baño cuando lo diga el aifon.

Soy un gran friki de la tecnología. Pero de la tecnología al servicio de las personas, no al revés. Y me da la impresión de que, poco a poco, nos vamos desviando del camino…

Yo voy agarrado a mi bberry, por mucho que diga la publicidad que no es vintage, que es antigua. Manda poco y obedece bastante. My precious, ella vino a mí

Posted in: Uncategorized