DIOS NACIÓ EN CARABANCHEL

Posted on April 25, 2013

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Cuenta la leyenda que nació en Carabanchel un niño. No fueron a adorarlo tres reyes magos, pero sí tres amigos del trabajo de su padre. Uno llevó un botellín de cerveza, otro un paquete de ducados y el tercero las manos colgando, que esta es costumbre muy extendida entre los rijosos borrachuzos del barrio.

El niño era feo, llevaba greñas y de cuero falso la voz cuarteada, el jeto raído y la chupa. Los pantalones vaqueros de pitillo y  una camiseta blanca eran su único atuendo, aparte de la citada cazadora. Y unas zapatillas ratoneras, imitación de las de marca.

Le dio por cantar desde pequeño y la verdad es que lo hacía como el culo. Pero el jodío decía cosas. Y eso no era lo peor, lo peor era que le dabas una Gibson y un Marshall y se transformaba.

Se pasó la juventud metiendo ideas raras en las cabezas de los que eran como él. Se pegó contra la pared miles de veces y, sin embargo, nunca se rindió. Sus balas eran de pan de higo y las disparaba contra los flojos de pantalón. Siempre agradecido a su público y a su barrio de Carabanchel.

Creía que para hacer rocanrol (así se pronuncia en madrizzz) sólo hacía falta guitarra, bajo y batería. Todo lo demás, sobraba. Y lo demostró una y mil veces. Sin gusto, sin clase, sin grandes shows, sin excesos.

Por honesto y por decente, no se hizo rico nunca. Prefirió tocar en la cárcel a hacerlo en el programa de moda. El playback no existía para él, al fin y al cabo, sólo es otra forma de mentira.

Si te lo cruzabas por la calle, parecía más el zapatero de la esquina, el currela de la obra, o un perroflauta cualquiera, que un artista. Con una sonrisa por bandera y una guitarra por arma, se montó una revolución y le hicieron caso sin darse cuenta (ellos).

Para mí,  es uno de los más grandes. Y siempre lo será. R-E-SP-E-C-T

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