ESCRIBIR

Posted on June 13, 2013

0


PD: a veces, sobran las dedicatorias.

Al principio, escribir era su válvula de escape, su manera de luchar contra la realidad impuesta, de soltar todo eso que se lleva dentro y que es más fácil contar de forma honesta, sin tapujos, en tercera persona y lejos del propio ser. A veces dolía, otras no.

Después, se convirtió en una obligación, una manera de cumplir con aquellos que le decían que lo hacía bien, que tenía un don –mentira, no era un don, era fruto de mucho leer, mucho escribir, mucho pensar-, que tenía que aprovecharlo. Dejó de escribir para sí y empezó a hacerlo para los demás. Aquellos mensajes que repetían hasta la saciedad escribe, escribe, escribe, se convirtieron en un empujón. A veces hacia delante, otras no.

Más tarde, fue una rutina, un trabajo. Era incapaz de concebir un día que no terminase con un relato, una entrada en el blog, un contar lo que le había pasado por dentro o por fuera. Era casi una de sus funciones, el final de la jornada laboral, la última tarea antes de quitarse el mono azul y ponerse el pijama de rayas. El caso era contar algo. A veces en tono de risa, otras no.

Por último, se convirtió en una necesidad, en una dependencia, en una droga. Algo impulsivo, inevitable, destructivo y doloroso, pero imprescindible. El temblor de manos, la idea golpeando el cerebro una y otra vez hasta lograr ser trasladada a la pantalla del ordenador, el odio a un personaje, el amor por otro. Sabía que si no escribía, la propia escritura terminaría por consumir todo su ser. A veces le causaba placer, otras no.

Pero, de alguna manera, escribir hizo que creciera, que se convirtiese en la mujer que era, sin renunciar a seguir siendo la misma niña de antes; que recordara, inventara, creara; hizo que fuera ella misma y no lo que otros deseaban que fuese. Escribir era su naturaleza, su fuerza interior, su condena. Y, por mucho que lo intentase, nunca podía dejar de escribir, como no podía dejar de empujar con gesto inconsciente sus gafas de pasta, como no podía dejar de buscar la cuesta más empinada para lanzar por ella su long, caerse y volverse a levantar.

Posted in: INCLASIFICABLES