TRIBULACIONES MONOPARENTALES: VACACIONES 2013 (I)

Posted on July 22, 2013

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Como soy un padre moderno y supercool, en vez de irme a benidor (en madrizzz no pronunciamos la eme del final) o a torremolinos, este año voy y me hago el chulito y el innovador y hala, que nos vamos a portugal. Que hay que jorobarse con la creatividad de las pelotas (en realidad la idea no es mía, me la han soplado). Que según vas en el coche a la altura de extremadura empiezas a preguntarte por lo bajini aquello de pero qué coño se me habrá perdido a mí alli?

Pero nada, dicho y hecho, porque como eres un comprador impulsivo, ya has tecleado en la web correspondiente el número de la tarjeta, el deneí y hasta la talla de gallumbos. No hay vuelta atrás. Alea jacta est, suspiras. Y el niño te pregunta si eso es un hechizo de jarripoter.

Este año decides no madrugar. Para qué?, si al final te dan las tantas o si llegas temprano la habitación no está disponible de todas formas. Así que, al trantrán. Y de tranqui todo el viaje. A ciento veinte, se acabaron las carreras.

Lo primero que llama la atención es lo despacio que se va a ese ritmo. Te aburres. Pero mazo. Con el control de velocidad y todo en recta, la única diversión es esquivar los baches. Los hay a cienes, eso es lo bueno. Es como si estuvieses de pellas otra vez, jugando a las moscas en el quijano.

El viaje es más largo que un domingo sin dinero. O sea, que un domingo, lo otro ya es norma. Que son ocho horas, una jornada laboral, de las de verdad, como los funcionarios, sin hacer ni el güevo (y que me perdone @Sdezafra).

Bueno, aunque eso de no hacer nada es una coña, claro. Un monoparental puede hincharse a solucionar cuestiones mientras conduce.

Desde lo más fácil, como abrir un huesito derretido sin mancharse los dedos ni la tapicería; hasta coger el maletín de la parte de atrás, sacar el portátil, encenderlo y poner una película. Y no te dedicas a contestar correos, porque es fin de semana, que si no…

Claro, que para eso está el guasap, que es una apepé (es la forma moderna de llamar a las aplicaciones, para que se vea que estoy en la pomada) que se ha inventado para luchar contra el aburrimiento. Como los autodefinidos de antes, pero rollo comunicativo y social (ahora con esos dos adjetivos vas al fin del mundo).

Pero no te hace falta porque tu coche es la máquina de la diversión. Y tu hijo, que te tiene poco menos que por george lucas mezclado con goscinny, te dice que te inventes la quinta entrega de aironmán. Y tú, por no ponerte a explicarle que eso no es así de fácil, te inventas un guión de veinte segundos. Y él te mira muy serio y te dice no, no, pero cuéntame las escenas (una cosa está clara, tiene madera de cliente, no de agencia. No me pide el storyboard de casualidad). Y te montas la película, nunca mejor dicho. Y hasta le gusta. Tanto, que te pide la seis y la siete (no, no va a ser cliente tampoco, ningún cliente te pediría dos más sin haber visto la respuesta de la audiencia. Aunque, bien pensado, no me está pagando así que sí, va a ser cliente y de los shungos).

Cuando llegas a portugal (con tres guiones de aironmán que podrías escribir y enviar a marvel, porque están currados al detalle y contrastados con el target), la cosa se malea, porque los datos en roaming (esto lo pongo bien para que se vea que cinco años de trabajo en vodafone me sirvieron de algo) cuestan un ojo de la cara y no está la cosa para alegrías.

Así que estás atrapado en el coche, sin móvil, a ciento veinte y sin un bache, porque hay que reconocer que en lo de las carreteras, los vecinos nos dan sopas con honda. La única salida a esa situación es dormirse, pero la evito por aquello de llegar a las puertas del cielo sin avisar y que a san pedro le dé un síncope, como a la mamma cuando llegabas un viernes temprano y sin mazar, que te miraba como con sospecha, como con un pensamiento que le cruzaba la frente y lo ibas leyendo a modo de letrero luminoso de esos que se mueven siesviernesyllegatempranoynoestácocidoaversitevaahabersalidoraritooalgo.

El que sí se duerme es el niño y por lo menos te da un descanso de los eisidisi, que sí, que me gustan, pero a partir de la tercera hora, se hacen un poco cuesta arriba y eso.

Han sido ocho horas. Pero ya estás aquí. Ahora, a descansar y a dar el coñazo a la banda con los monoparentales.