POR QUÉ NO ERES CAPAZ DE DEJAR DE FUMAR

Posted on November 5, 2013

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El ser humano es el menos racional de los animales. De hecho, una de nuestras especialidades es actuar en contra de lo que dicta la razón. Por eso no puedes dejar de fumar. O sí…

Todo el funcionamiento de nuestro cerebro tiene como objetivo la eficiencia, un consumo mínimo de energía. Al fin y al cabo, la alimentación de nuestros ancestros era más que precaria. Había que ahorrar.

Como consecuencia, nuestros procesos mentales se basan en la economía de pensamiento. Eso es lo que nos permite categorizar objetos, situaciones, emociones e incluso personas. O sea, una mesa es una mesa aunque tenga muchas formas diferentes.

Esa categorizacion es la clave para
la normalización. Es decir, una vez que categorizamos un objeto o un comportamiento, nos parece normal y no nos llama la atención. Hace unos años [no tantos, por cierto] ir con un móvil por la calle te garantizaba todas las miradas y comentarios de los viandantes. Hoy, es lo más “normal” del mundo.

Lo que un día en tu adolescencia [o cuando sea. Yo empecé a los 13 ó 14 años] fue algo excepcional que te hizo sentir diferente, hoy es lo normal.

Para dejar de fumar, imaginas un escenario que es “excepcional”. Tanto, que hasta cuentas los días que llevas sin hacerlo. Con eso, lo único que consigues es seguir normalizando el consumo de tabaco. Que es justo lo que no quieres.

Cómo dejar de fumar, pues? Es relativamente fácil, la verdad. Le voy a poner números, que sé que hay gente que lo prefiere así.

1.- Mentalízate de que no fumas. Tu normalidad es no fumar. No cuentes el tiempo que llevas sin hacerlo [no llevas la cuenta de lo que es normal en tu vida]. No digas “he dejado de fumar”. En realidad, fumar era algo excepcional.

2.- Fuma cuando te dé la gana. Recuerda, es algo excepcional, pero eso no significa que no puedas hacerlo cuando te lo pida el cuerpo. Supongo que no vas a cenar todas las noches a un restaurante súper caro, pero en ocasiones sí. Pues lo mismo.

3.- Pero no fumes por rutina. El tabaco no puede formar parte de tu cotidianeidad. Después del café me apetece un cigarro. No, es que tu mente te dice que es lo que toca después del café [es lo normal], pero en realidad no te apetece. Piensa que un cigarro es una botella de moet chandon: cuántas veces al día te tomas una?

4.- No lo sustituyas. Olvida los chicles y los vasos de agua. Lo que es excepcional no tiene que ser sustituido. Tú no fumas, así que no lo echas de menos.

5.- No pienses en el tabaco. En serio, hay cosas mucho mejores en las que ocupar tu mente. Volvemos al champagne: cuántas veces al día piensas en él?

6.- Si fumas, disfrútalo. Si te estás fumando un pitillo y no estás al borde del orgasmo [lo digo en serio] apágalo. Por cierto, no es obligatorio terminarse los cigarros, se puede dar una calada y tirarlo.

7.- Haz que fumar sea una fiesta. Cuéntaselo a la gente, ponlo en tu estado de whatsapp. Recuerdas el chiste del que hacía el amor una vez al año y le tocaba hoy? Pues lo mismo. Es algo excepcional!!!!!

8.- No tengas tabaco a mano. Si vas a fumar, compra un paquete y tira los que te sobren [o regalárselos a alguien que te caiga mal]. Dirás: qué despilfarro. Bueno, piensa en todas las cajetillas que te estás ahorrando. El tabaco no puede estar presente como algo normal en tu vida, porque no lo es.

Si has llegado hasta aquí, enhorabuena! Ya has dado el primer paso. Ahora, a desnormalizar o excepcionalizar!!!!

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