TRIBULACIONES MONOPARENTALES: A LA PUERTA DEL COLEGIO

Posted on November 8, 2013

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Hay un momento dramático en la vida quincenal del monoparental, que tiene lugar a eso de las cuatro [o las cinco o las seis, esa es la escala de medición del nivel de pijerío de un centro educativo] de la tarde a las puertas del colegio.

Es un rato que genera mazo estrés, como diría mi hijo. Por un lado, estás pendiente del coche, que lo has dejado sin el papelito de la ora, porque es un momento, pero si pasa la multera, te la calza. Además, está el tema de la típica pedorra que te va a dejar el suyo en doble fila y que suele ser la hija del nerd con el que se curra tu vástago patio sí, patio también [los recreos ahora se denominan patios, debe de ser más pedagógico para que los niños no se traumaticen. En los colegios todo es más pedagógico y para que los niños no se traumaticen].

Luego está lo de los otros padres. A ver, si me quieres tener en tus círculos, agrégame en Google+, pero no me intentes incluir en tus conversaciones. O sea, que no hay que ser muy listo, que estoy con los auriculares puestos y mirando hacia otro lado.

Además, intimar con otros padres no es mi rollo. Eso lo dejo para los que son de la apa y esas movidas [hay peña que organiza actividades y todo eso, me fascina]. El único motivo que podría tener para unirme a las conversaciones de puerta de colegio sería ligar. Y ya he explicado alguna vez que, nada más pasar la puerta de una escuela o instituto, todas las mujeres se vuelven feas. Muy feas, de hecho. Tú ves a heidi klum que va a recoger a sus hijos al colegio [no sé si tiene, pero da un poco igual] y se convierte e ana botella o algo peor.

Así que te pasas los diez o quince minutos que tarda en salir el niño [en serio, cómo es posible que siempre sea el último???] esquivando grupetes de padres asquerosamente friendly, posibles cruces de mirada susceptibles de malinterpretación con madres poco agraciadas y multas y dobles filas.

Cuando, por fin, sale y te puedes ir [suponiendo que no se haya dejado nada y tenga que volver a entrar, claro] estás más tenso que los gallumbos de Rafa Nadal. Eso sí, ahí es cuando empieza el verdadero fin de semana.