ATAQUE DE PACHISMO: MENSAJES

Posted on November 11, 2013

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Hacía mucho que no escribía de mis ataques de pachismo, aunque eso no significa que no los tenga. Lo que pasa es que, como casi siempre, te das cuenta de las cosas cuando alguien te las menciona de pasada, en un Starbucks, adaptado a su nombre. Entonces pienso bueno, pues si a alguien le sirve, sigo. Lo mejor en esta vida es dejar de hacer las cosas a ver si alguien las echa de menos -también provoca algunas decepciones, pero son pasajeras, como casi todo-.

El caso es que hoy he tenido un ataque de pachismo referido a los mensajes en mi aifon. O sea.

Cada vez que alguien mira la pantalla de mi aifon [los móviles son ahora como los periódicos eran antes, es llevarlo en la mano y siempre hay alguien que lo mira de reojillo, sin poder evitar la curiosidad, sobre todo si vibra un mensaje], se sorprende de lo mismo. Sí, tengo 30.169 correos sin leer [en este preciso instante. Es decir, cuando yo lo escribo, no cuando tú lo lees]. La peña flipa y dice que si no me incomoda tener el cartelito en rojo con un número tan alto [pobres, no han visto mi cuenta corriente]. La verdad es que no. No me importa nada. Ni siquiera lo veo.

Empecé a usar gmail cuando era beta. Es decir, hace una vida. No he borrado un correo [en yimeil] en la vida. Normal que se acumulen, no?

Pues el caso es que con los sms no soy igual. Es decir, con mi bendita bberry sí lo era. Pero el aifon tiene un concepto absurdo de la realidad [yo también, pero el mío es el bueno] y saca los texts fuera de los mensajes. Vamos, para que te hagas una idea, como si la compañía eléctrica te cobrase por un lado lo que va enchufado y por otro lo que se enciende con un interruptor de pared [iba a poner el ejemplo con Telefónica, pero no cuadraba, ejem].

Los sms los borro. O, mejor dicho, los abro para que no me aparezcan en la pantalla como no leídos. Pero luego he pensado, qué nogilipollez, si son mensajes igual que los otros. Así que he optado por la vía de la gilipollez una vez más, y ya no los abro. Me da igual que me salgan sin leer [tampoco escucho el buzón de voz, aprovecho para comentarlo, just in case].

Es curioso cómo unas cosas nos molestan y otras no, aunque sean lo mismo, pero visto de otra manera. Cómo nos parece adorable que un bebé se saque un moco y se lo coma [qué mono por diooooooossssss sería el comentario femenino generalizado] y que lo haga unos años después montado en su camión en un semáforo es repugnante.

A mí hay algunas personas que, hagan lo que hagan en esta vida, me entran ganas de espachurrarlas [de un abrazo, digo]. También las hay a las que hagan lo que hagan les atizaría entre las cejas, a qué negarlo. Pero esas me interesan menos.

En fin, que mi aifon será un caos de cartelitos rojos, pero es MI caos de cartelitos rojos. Si a mí no me molestan, por qué a todo el mundo le entra el nervio cuando lo ve???

sigo diciendo que estos pollos están muy sobrevalorados…

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