TE QUERRÉ CUANDO TE ECHE DE MENOS

Posted on January 16, 2014

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Cuando tenía catorce años me operaron de la lengua. Que, dicho así, piensas qué chorrada. Pues no. Fue un infierno.

La operación era una pavada que duró media hora como máximo. Pero hete aquí que lo que parecía tan sencillo, después se tornó la debacle.

Durante más de una semana, no pude comer. Literalmente. Me alimentaba a base de flanes con una técnica que depuré más rápido que flash gordon con tdah: me ponía una cucharada en el borde de la tráquea y tragaba. Tampoco podía hablar y eran exámenes finales, así que eché bastante de menos esa forma de trabajo en equipo que se da en las aulas en forma de soplo. Y no podía reír ni cantar.

Por fortuna, era joven y no tuve que renunciar a otros usos de la lengua…

Estoy seguro de que nunca te has levantado por la mañana y has dado gracias por tener lengua , por poder hablar y saborear la comida. Yo lo hago [a veces, claro].

Pues así es casi todo en nuestra vida. Acabo de cenar con una amiga que se queja amargamente de su trabajo. La he mirado a los ojos y le he dicho de verdad te estás quejando por tener el puesto que tienes???

La he obligado a recordar el primer día que entró a su compañía, lo feliz que era, la ilusión que tenía, las gracias que daba por haberlo conseguido. Ya no queda nada de eso? Dónde se perdió?

Es que no se han cumplido mis expectativas, es que maroto y el de la moto. Como diría mi adorado ebenezer scrooge, humbug!

Te recomiendo que hagas unas cosa. Piensa en cómo te sentirías si dejases ese trabajo que tan poco te gusta y te pasases un año en paro [o dos]. Cuánto lo echarías de menos? Cuánto darías por recuperarlo? Piénsalo en serio y sé honesto.

Lo siento, pero la culpa de tu actitud en el trabajo no la tienen los demás. La única motivación que funciona es la automotivación.

Hoy, un grupo de señoras de la limpieza que subían conmigo en un ascensor me han dado una lección de alegría, de buen humor, de agradecimiento por su trabajo. De eso va la cosa.

Si no eres feliz en tu puesto, la solución está única y exclusivamente en tus manos. Si no vas con una sonrisa por la vida, también, pero eso lo dejo para otro post.

A mí me encanta mi trabajo, soy feliz en él. Y, cuando no lo he sido, me he marchado, por honestidad conmigo mismo, con mis compañeros y con la empresa que un día apostó por mí. Lo demás, insisto, just humbug.

Privilegiados del mundo que tenéis un trabajo, uníos. Y sed felices, porque dentro de un tiempo, lo echaréis de menos y lo amaréis cuando sea demasiado tarde.