ATAQUE DE PACHISMO: CAMISAS

Posted on January 22, 2014

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A ver, a estas alturas de la película no voy a ir de tío supercabal, sensato y todo eso, no? Ya se sabe, gilipollas para unos y anormal para quienes no se atreven a ser tan realistas. Tengo cienes de flaws. Entre ellos, se me da fatal tomar decisiones relativas a mi vida personal [en lo profesional soy más espabilado]. En especial, en todo aquello que suponga elegir entre varias opciones.

Pero como soy un tío listo, he desarrollado un mecanismo de autodefensa: no pensar. O sea, para qué? Si empiezo a pensar, me bloqueo. Demasiados pros y cons. No, no. Aquí, a lo oso, como decíamos hace mil años.

Llevo como tres meses pensando que tengo que comprarme camisas, más que nada, por aquello de que los materiales duran lo que duran y cualquier día se me desintegrará una camisa en mitad de la calle, como aquel anuncio de lejía tan lamentable de la misma era a la que me he referido más arriba. Pero reconozco que no me gusta comprar ropa. Me aburre soberanamente.

Así que, ahí me tienes, dejando pasar los días. Hasta que llega hoy. Y hoy, enfilo hacia la primera tienda que veo [resulta ser Zara, lo que me convierte en un tío de lo más cool] y me digo a mí mismo que no salgo sin una camisa. Moooooc!!! Wrong. Salgo con siete…

Porque, ya que estamos, para qué te vas a comprar una? No hombre no. Siete.

Que estas cosas no se pueden hacer sin planificación, de verdad. Tanta aplicación estúpida para el aifon y no hay una que te avise de que estás siendo tú mismo.

Lo mejor ha sido la cara de la cajera. No al verme con siete camisas [se ve que hay más descerebrados por ahí como yo y está acostumbrada], sino cuando le digo muy serio si le puedo hacer una pregunta. Asiente. Esta camisa, tú crees que dejará de picar cuando la lave? [Esta paranoia es una cosa que sólo pueden comprender quienes hayan tenido una infancia setentera con hiperfranelitis pantalónica, enfermedad que atacaba a las madres de la época y a la cara interior de los muslos de los niños]. En serio, creo que ha pensado que era una broma o algo así, que estábamos grabando un viral y se iba a convertir en la reina de yutú. Entre murmullos, ha expresado sus estimaciones a la baja en el cálculo de probabilidades de que se haga realidad ese evento. Yo creo que es que la tela es así… Me he disculpado y le he dicho que era una manía mía [los genes Pellico son traicioneros, pero cómo hacérselo comprender a esta pobre criatura de dios?!] y me he ido con una bolsa que en el supermercado de El Corte Inglés me hubiese costado diez euros [en todas las secciones te regalan las bolsas, menos en el supermercado. Es algo que excede a mi limitada capacidad mental].

En fin, comprar camisas: check. Hasta el próximo ataque de pachismo…